“Clase de 1984” (1982) | Reseña Cinematográfica

Clase de 1984, de Mark L. Lester, irónicamente fue desarrollada para el año 1982;  esta película no trata de una simple enseñanza moral, es de una sangrienta venganza; es una película de culto, pero no por eso de gran persupuesto; no, no tiene nada que ver con George Orwell; bueno, tal vez un poquito; Clase de 1984 no sufrió una terrible traducción al castellano como otras, porque en el inglés original es Class of 1984—

Esperen. Creo que me equivoqué de imagen, ¿verdad? Ah, otra vez, Clase 406… Esa telenovela siempre me persigue. Creo que necesito de un psiquiatra. O mejor voy con un chamán, a ver si Don Juan Matús me hace el favor de una sesión para quitarme todos los males.

Bueno.

Para reprar este embrollo, les paso dos imágenes de este fílme:

class-of-1984

movieposter

La historia de esta película trata de un joven profesor, Andy Morris (Perry King), que empieza su carrera laboral en una de las escuelas más peligrosas de Estados Unidos, pero su inocencia se pierde con un grupo de punketos que tienen dominada a la escuela. Para esto, Morris se encuentra en constante conflicto con la banda de punks de Peter Stegman (Timothy Van Patten), los cuales escalan su violencia a alturas que un estudiante normal no llegaría, incluso tratando de matar o violar para lograr sus objetivos; por eso ciertos acontecimientos se desarrollan, y Andy Morris, aunque sea un profesor, deberá de cobrar venganza de esos malechores que tienen a la escuela en casi una completa anarquía.

Clase de 1984 es una película canadiense ultraviolenta que nos hace recordar a la Naranja MecánicaAkiraEscape de Nueva York, ya que el ambiente punk es el que prevalece como un acto contestatario y de barbarie, donde principalmente los jóvenes tienden a ser unos seres descontrolados, aunque organizados para cometer crímenes, tales como asesinatos, violaciones, ventas de drogas, asaltas con armas de fuego, y demás. Sin embargo, no esperen una película de un alto presupuesto, no, pero apesar de ello, es una obra de culto que en sus tiempos fue bien desarrollada, reflejando hiperbólicamente la juventud revoltosa que parecía imposible controlar.

Véase el maestro Norris, personaje principal de Clase de 1984, él es un adulto casi igual de violento, aunque con moral, y la venganza es su principal arma, siendo que debería de ser un hombre que ejemplifique el respeto y la paz. Pero no. Aquí no es así. Aquí la violencia se responde con violencia; aquí no se enseña matemáticas, aquí se enseña que el mundo es cruel y duro y tienes que aprender a defenderte para sobrevivir; aquí no se corrige con palabras o regaños, aquí se corrige con base en golpes, marometas y, tal vez, con una pistola apuntándote en la cabeza.

Por otro lado, esta obra cinematográfica se puede calificar como trash movie —como dice un primo mío: “es una película hiper trash”—, por eso puede ser que también se ha vuelto de culto, una cinta que trascendió sin haberse apoyado en un crédito infinito que siempre han gozado las películas de Hollywood.

Vaya, la hiperviolencia rondaba por todos lados en aquellos tiempos —entre los 70 y 80—, eran el panda de cada día del público, como un reflejo de la sociedad que no encontraba futuro placentero, se encontraban en una constante distopía que los expiaba al verla con sus ojos estéticos a través de una lona blanca en la cual se proyecta un fílme.

Bueno, al parecer la situación no ha cambiado mucho.

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