Microdioses, macrodeidades | Filosofía

Si me limito este día a abrir los ojos, fruncir la boca y el ceño, luego acariciar mi barbilla con los dedos, puede que piense sobre dioses. Los dioses. Nuestros dioses.

O sobre nosotros mismos.


Dentro de la cúpula de las divinidades terrenales, los microdioses se miran en sus espejos y esperan a que sus guardianes ancestrales les curen su crisis existencial.

No obstante, a falta de aquellas divinidades olvidadas, o posiblemente inexistentes, estos microdioses han forjado un mundo que se encuentra en una constante lucha contra el caos, así para imponer su orden divino como mandato.

Estos microdioses se autocategorizan como humanos; sí, aquellos microdioses del planeta que lo nombran como Tierra, sea porque en su profano Olimpo debe ser fértil y terronoso, para nada salvaje, hostil; ese Olimpo donde el oxígeno revitaliza sus poderes divinos para seguir combatiendo contra el infinito mal que enferma su microuniverso.

Pero, uno solo o un par de microdioses no son suficientes para avanzar. No. Es necesario unirse en grandes escalas, crear Olimpos divididos con culturas y fronteras, idiomas que utilizan para diferenciarse entre sí. Los microdioses crearon a los macrodioses, estos son conglomerados de sociedades que construyen países, entes incorpóreos con un poder descomunal que podría destruir planetas.

Sin embargo, los dioses, superiores a los microdioses, nos miran desde lejos. Tal vez nos juzguen, o puede que solamente nos vean entretenidos como si fuéramos parte de un circo de pulgas que no saben ponerse de acuerdo entre sí. Las barbas largas de estos dioses, nuestros verdaderos ancestros, rozan el hemisferio terrestre para así pensar que realmente existen.

Pero… ¿Existen?

Los súper dioses van más allá de todo entendimiento, ya que, estos son los verdaderos creadores del Todo. Probablemente sea un indivisible ente que con un estornudo contaminó un espacio cósmico y con esto, por accidente, creó universos tan complejos como sus ideas. Este o estos súper dioses nomás nunca podremos saber de ellos, ni ellos de nosotros, mucho menos entenderlos. De esta manera los súper dioses no son nada importantes para nuestra existencia microdivina y a la vez lo son todo.

Y más allá… ¿Qué hay? ¿Qué queremos que haya? ¿Será necesario?

… ¿Por qué existe la existencia?

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