El ciclo fatal |Desahogo | Filosofía

Todo humano, y todo tipo de personalidad, están apegados a un síndrome de fatalidad y felicidad.

A veces estamos contentos. A veces neutros. A veces tristes.

Uno. Dos. Tres.

Tres etapas que pueden ser cíclicas o azarosas, esporádicas. Incluso pueden ser controladas según la psique de cada individuo.

No obstante, la realidad es que la vida no es fácil y muchos padecemos de varios tipos de depresión, que bien puede ser natural, estable, sanamente controlable, o crónica, la cual ya entra en un rango de enfermedad psicológica preocupante.

Algunos caen en depresión por ciclos hormonales, otros porque ciertos eventos desafortunados los llevan a romper en lágrimas, o porque está en sus genes y es con algo que tienen que luchar día a día, contra un monstruo súper inteligente, poderoso, inmanente e invisible.

Podrás verte en el espejo y de vez en cuando el mosntruo lo verás ahí, reflejado en millones de microfibras de cristal que son tú.

Lo que aquí escribo se enfoca en aquellos que padecen de depresión crónica, estos que son categorizados como hipersensibles, con tintes eufemísticos, aunque ciertamente precisos. Se dice que los que portan el mal del artista tienden a ser personas principalmente melancólicas, y este llamado a la vida va para todo tipo de profesión, aun para ingenieros, matemáticos o comerciantes, pero que tienen esta virtud o enfermedad.

La melancolía es aquel demonio, ese daemon que nos sacude diariamente, que nos posee para plantarnos en el suelo, violar nuestro espíritu y robar completamente nuestro depósito de energías. A veces este proceso sirve para crear cosas fantásticas… O destruir cosas maravillosas, empezando por nosotros mismos y nuestros seres queridos.

La depresión crónica no es atípica ni mucho menos casual, es nata o innata, pero existe y es un tema serio. El que tiene pena de ser parte de esta comunidad, lo comprendo, pero lo único que hará es que algún día se va a hacer un daño irreparable.

A aceptar nuestros enfermedad y vicios.

Si nos podemos curar, qué bueno, si no, pues, al menos controlarnos.

El control siempre será una opción viable y es casi curarse de la enfermedad.

No obstante, si crees tú, señorito o señorita sonriente, que es imposible caer en esto, o que cuando lo hagas pues te será fácil, esto, lamentablemente, todopoderoso microdios, muy probablemente no sea cierto. El humano en la mayoría de las veces no se da cuenta de la catástrofe que se avecina por contar su capital o soñar en el objeto que más anhela obtener; en pocas palabras: tal vez no te des cuenta, pero, ya sufras de depresión, sea esta crónica o no, sin embargo, aquí estás, en un pantano donde tus pies se mancharan de lodo, mierda, pero en ti está salir de este lugar para llegar a un espacioso claro y reconstruir todo eso que fue derrumbado.

O te puedes hacer el idiota y hacer que este ciclo fatal sea más vulnerable y, esperemos que no, este te ahogue y acabe con tu vida.

La buena notica es que la depresión no es como un virus o cáncer, aun con sus similitudes, esta es una enfermedad severa que, como ya he dicho, podemos curar o controlar, porque es nuestra mente contra nosotros, o nosotros contra nuestra mente.

O hacer las paces y reformatear todo ese cochambre que ha aniquilado sueños y sentimientos que más hemos apreciado.

En mi caso, un chico burgués de clase media alta que tiende a odiarse a sí mismo desde su niñez, no le es fácil vivir en sintonía con la realidad de la mass media, pero puede sobrevivir o incluso disfrutar la existencia junto con los demás, o solo. Solito solo.

Acepto mis demonios, mis males y mis errores; pero cuando caigo, caigo duro, me echo la culpa en todo, quiero destruirme, socavarme en mi cama, ahogarme entre sábanas, y que nadie me vea, nadie intente socorrerme, sólo quiero yo ahorcar (me) a ese demonio, hasta asfixiarlo y… Volver a nacer, siempre con la esperanza de volver a nacer. Pero con la esperanza de en realidad ser mejor persona y compartir mis experiencias con mis símiles para que ellos sepan salir adelante mejor que yo.

Lo repito, este ciclo es fatal, es más duro cada año, empero, de igual manera tú también puedes endurecerte igual o más, y esto nunca pero NUNCA te podrá derrotar por completo.

Y en el final de tus días sabrás quién fue el verdadero vencedor.

 


Abrazos y mucha felicidad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s