Por ti, yo no soy, soy tú | Desahogo | Poema

Veo tus fotos, vídeos, artículos sobre tu vida y hazañas. Me hacen sentir una piltrafa. Una piltrafa que te acosa para encontrar sentido a su vida.

Hollywood, Bollywood, Paramount, 20th Century Fox, Disney, Televisa, Tv Azteca; BBC, CBS, CNN, Milenio, Reforma, El País…

Toda la media absorbe gota por gota la calidad de mi alma, la invade célula por célula etéreas, contrabandeando con ella para subir ratings, acciones y agrandar egos.

No obstante, mis ojos se secan al verte, al admirarte. Siento un hiperactivo cansancio que no me deja en paz, porque quiero saber más de ti y olvidar más de mi…

¿Dónde estoy? ¿A dónde voy? ¿Qué soy?

¿Para qué soy?

Si con ver tu nívea sonrisa mi vida se ilumina como la inevitable muerte de una polilla en la luz mortecina de un faro… Denme por muerto.

Me atraes. Me convaleces. Te amo. Te odio. Eres todo. Eres nada. Todo-nada. Mujer u hombre, eres el astro de la farándula que más deseaba.

Y dejo mi trabajo a un lado, lágrimas entrechocando con mi piel, para ilustrarme con tus facetas artísticas y/o sociales. El inventario que hacía para el trabajo que me escogió a mi, yo no a él, se quedó incompleto, por ti, para venerarte con un “me gusta”, una reproducción que financiará a tu capital, no al mio. Porque tú sí puedes escoger qué contratos tomar, mientras yo tengo que inundar con solicitudes de trabajo, esta peregrinación del rechazo, y así machacar más a mi ajado ego.

¿O será que mi ego es tan grande que lo quiero lacerar para que no se desborde?

No sé, pero al verte, te vuelves mi nepente.

Me olvido de mi mismo.

Me olvido de mi olvido.

Desaparece el vacío y la crisis existencial desiste.

Los rollos cinematográficos roban mis minutos vitales, me hipnotizan para no volverme a sentir vulgarmente mal. Me desaparezco. Son mis antidepresivos, mejores que un rezo en el altar.

Te has vuelto mi efímera religión, esa que puedo cambiar con un scroll-down/scroll-up, y durante este flujo me vuelvo más viejo sin sentir la vejez.

Lloro en el baño de mi trabajo porque nunca seré como tú, porque no fui el elegido, ni tampoco mis amigos que se divorcian o se maltratan tanto a sí mismos como a los demás. Dentro de los barrios bajos soñamos que olvidamos soñar, para soñar con ustedes. Deseamos tanto ser como ese protagonista de novela o película… E ignoramos a nuestros seres más queridos, quemamos papeles o pinturas de nuestra egolatría, castramos nuestra esperanza—

Y el propósito se vuelve .

Tu nombre.

Tu materia.

Tu ser.

Tu productora.

Tus ansias.

Tu existencia.

Tu petulante existencia.

 

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