Rememorando Calaveritas sonorenses en tiempos de E. Bours, El Chaparrón | Poema | Política

Mientras el Chaparrón pasa en su caballo calaca,
la chusma obtiene un risón de chachalaca.

No seas así, cabrón,
nosotros pedimos un camisón ,
y tú nos das un camión.


Con razón no te veía, tarde y con este solesón.

Pobrecito mi niño suda de a montón,
Pero vino la santa muerte que me dijo:
—No se preocupe señora,
Ya no me alcanza el panteón
sólo por el capricho de nuestro Chaparrón.


—Hey, Chaparrón,
¿Y dónde están los niños en este calorón?
te preguntó la Muerte,
y tú le contestaste:
—Quién sabe,
creo que en el corralón.


… Y vienen los SUBA,
con una línea hacia al panteón.
No te enojes sólo porque el pueblo le eres indiferente,
ya que pa’ el cielo no vas lindo Chaparrón.


Una calaca le dice a otra huesuda:
—Ando malita y ni marido para que me las cure.
Y la otra contesta:
—Pa’ que tanto pedo comadre,
sólo se vive una vez y eso déjalo nomas pa’ almas del purgatorio;
Sólo dan vueltas y vueltas en una fila pa’ al consultorio.


Pobrecito de mi gober;
ahí va en un camión del suba,
y no se da cuenta que va lleno de muertos,
yendo derechito, derechito a la tumba o al infierno.


Ah que Pablo,
de tan buena gente se murió,
pero seguía sin darse cuenta
de que ya muerto estaba,
antes de irse a la merita chingada.


El bigote de Don Chente dejó de hablar;
después de puro bla bla blá,
vino la muerte y se quedo sin hablá.

[PRI]


El Pelón Moreno estaba sentado en la banqueta
chupándose un porrito pa’ la pena,
y le dije que fuera por una peluca
porque la muerte venía a la vuelta.

Y que la muerte llegó:
pues como no veo a ni un pelón,
me llevo a este que tiene un pelucón.


La pobre Marthita en su celo,
sigue llorando sin consuelo,
ya que su Fox se fue junto a multimillnarios al cielo.


Ya no te quejes de nada,
viejito barbón,
ya que pa’ la muerte no te falta nada,
así que de andar en tu Isla, mejor nada.

[RIP]


El güerito Chorejón,
pretexto buscaba,
ya que en el Medio Oriente
la muerte lo ahogaba.

Y sin lugar a duda antes la gente lo adoraba.


Con razón te sobra el panzón,
muerte es tu razón,
—dame un chansón—
le dices,
pero la muerte espera tu corazón.


Ándale muerte,
llévate a mi suegrita
pero no te llevas a mi mamasita.


De clavadista se hallaba,
pero de una clavada,
fue al cielo con su nana.


Y colorín colorado
esta muerte se ha cansado:
Los vivos pa’ al rato…

Y los muertos ya se chingaron.

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