Escribir para escribir bien, o escribir para escribir con estilo | Ensayo literario| Escritura

Prólogo, o prefacio, a este artículo

No pretendo comprometer una vasta erudición dentro de este texto, ni mucho menos dar por hecho que yo soy una referencia en el mundo literario, porque no, no lo soy, sólo me dedico a escribir como hobby y aquí lo que hago es compartir mis pensamientos y experiencias en el mundo de la escritura. Eso sí, tampoco soy taaan ignorante, tal vez para ciertos lectores y/o escritores les parezcan mis creaciones como un arte mediocre, lo cual, aunque debatible, puede que estén en lo cierto.

Y ni modo, todo depende del cristal con que se mira.

Sin más preámbulos, prosigamos.

 


escribir

  1. tr. e intr. Representar conceptos o ideas mediante letras o signos convencionales.
  2. Componer música y trazar en el pentagrama sus notas y demás signos.
  3. Componer libros, discursos, etc.
  4. Comunicar a uno por escrito alguna cosa.
  5. Manchar de tinta una hoja un bolígrafo, una pluma, etc.

bien

  1. m. Lo que en sí mismo tiene el complemento de la perfección, o lo que es objeto de la voluntad.
  2. Lo que es favorable, conveniente.
  3. Lo que enseña la moral que se debe hacer, o lo que es conforme al deber.
  4. Utilidad, beneficio, bienestar.
  5. Calificación académica que indica que se ha superado el nivel exigido y está entre el aprobado y el notable.
  6. m. pl. Hacienda, riqueza.
  7. bienes comunes Utilidades, beneficios de todos los ciudadanos.
  8. bienes gananciales Bienes adquiridos por uno o ambos cónyuges y que pertenecen a los dos.
  9. bienes raíces o inmuebles Los que no pueden trasladarse de un lugar a otro, como edificios, caminos, construcciones, etc.
  10. bienes relictos Los que deja alguien o quedan de él tras su muerte.
  11. adj. De buena posición social.
  12. adv. m. Perfecta o acertadamente, de buena manera.
  13. Con gusto, de buena gana.
  14. Sin inconveniente o dificultad.
  15. Sano.

estilo

  1. m. Manera de escribir o de hablar.
  2. Carácter propio que da a sus obras el artista.
  3. Modo o forma característica de actuar o de ser.
  4. Uso, moda, costumbre.
  5. Elegancia, clase, personalidad.
  6. Punzón con el cual escribían los antiguos en tablas enceradas.
  7. Varilla que marca las horas en un reloj.
  8. Púa de la brújula sobre la que gira la aguja.
  9. bot. Tubito hueco y esponjoso de las flores, que arranca del ovario y sostiene el estigma.
  10. por el estilo loc. adv. De semejante manera, en forma parecida.

— WordReference, Online Language Dictionaries


 

Escribir.

Arte que eterniza ideas y crea nuevas naciones.

Hasta la fecha, según el anticuario más importante del psicoanálisis, el humano escribe para comunicarse con los únicos interlocutores que le proporcionan cierta atención: consigo mismo (yo; o ego), sus demonios e instintos (id; o ello) y la sociedad (superyó; o superego).

Sus manos lo anhelan, sus ojos lo provocan.

Un constante acto erótico de dedos lascivos contra ideas que no los dejan dormir.

Y para esto la boca no basta porque ésta es perecedera, tal como los dientes se caen, la lengua se seca y el alma se esfuma.

Pero los símbolos tipográficos difícilmente se pierden de la vista histórica de la humanidad; la gramática es el elixir vital para que un sensación poderosa consiga su eternidad, así perviviendo por las milenias sin miedo a desistir.

Escribimos para que una conversación eterna nos vuelva inmortales. No obstante, tal vez si perturbas a la ortografía de la lengua usada, tu voz será silenciada, y, por qué no, fusilada.

Por eso nuestros antepasados se preocuparon por la retórica después de la filosofía; y después de la retórica, vino la gramática, junto a la ortografía, todo para no balbucear expresiones que confundan a los demás nativos del mismo lenguaje, así propagando una epidemia que deformará el mismo idioma hasta que un día todos mueran de la peste bubónica.

Mientras tanto, los pocos letrados que existieron en la antiguedad fueron muy celosos con su educación, sea porque si no tienes poder, dinero, o fama, pues, eras un pelado que contaba con los dedos y calculaba, literalmente, con los pies, porque, vaya, tener el privilegio de educarse era un valor meramente clasista.

 

Escribimos para que una conversación eterna nos vuelva inmortales.

 

Y las cosas no han cambiado tanto, pero el internet puede ser nuestra salvación, mas ese es otro tema que no compete para estos momentos.

No.

Volviendo al hilo histórico, después de un magnánimo Renacimiento, digamos que gracias a aristócratas y filósofos ilustrados, el vulgo tuvo la chanza de mínimo aprender a escribir y leer, lo cual cambió por completo a la humanidad, progresivamente revolucionándola con sólo unas cuantas décadas, en vez de pasar siglos de barbaries y oscurantismos.

Digo, todavía hay lugares en el mundo humano que persisten en no salir de la Edad Media Alta.

Por lo pronto podemos darle un simple bravo a la Ilustración. Sí. Y al Renacimiento, aunque creo que más a esta época que a su posterior.

 

Saber leer y escribir, cualquiera

Escribir bien, deberíamos.

Escribir bien y con estilo, no cualquiera.

No, no, no, no me malinterpreten: cualquiera que esté disponible a mejorar alguna habilidad que esté a su alcance, podrá ser maestro de ésta con paciencia, acompañándola de esfuerzos y consistencia; es decir: ser sanamente necio.

Sin embargo, ¿quién quiere escribir bien en estos días? Pareció que durante un lustro cercano la humanidad en general se enfocó en informarse más por medio del internet y, al mismo tiempo, volverse gente más competente en un mundo lleno de competencias internacionales, así verse más cool o tener cierta esperanza a darse lujos de viajar al otro lado del globo terráqueo una o dos veces al año. O más. Pero este fenómeno se quedó en pausa, sea por las nuevas crisis mundiales —económicas, filosóficas, teológicas— y otros efectos fatídicos de las políticas apolíticas que hoy en día nuestros líderes nacionalistas pregonan sin cesar. De esta manera, muchas personas retroceden en su estado evolutivo del pensamiento, volviéndose más primitivos que una fogata.

Por eso existe la creencia errónea de que la escritura se escribe tal y como se habla (lenguaje oral).

Y en el reverso de la carta, por eso existe la creencia errónea que, por imitar al habla, es de amateurs.

Ojo, en la primer sentencia se trata a los ingenuos, en la segunda, no necesariamente. Si tu, por así llamarla, “deformación” del lenguaje es mero estilo concienzudo, que intenta proponer, analizar, imitar o hasta criticar ciertos quiebres que surjen entre los delicados límites del habla y la escritura, posiblemente ésta sea una herramienta literaria con cierto ingenio; aunque hay que ser honestos, si un texto es propositivo o, como vulgarmente se puede denotar, éste sea “vanguardista”, tu lectura no sería dirigida a cualquier lector, de hecho hasta podría ser tan local o sectario que solamente el mismo autor se entiende a sí mismo. A veces ni así.

Una cosa es escribir mal porque se escribe mal, otra es escribir mal con la intención de escribir mal.

O, seamos menos maniqueístas: romper las reglas gramaticales no es exactamente la cualidad de un ignorante o rebelde, puede que sea parte del estilo del mismo autor, como también lo que exige la obra misma. El estilo ronda entre la escritura y el habla como un copo de nieve con forma de elefante que encierra moléculas de CO2 y H2O.

 

El estilo es un gérmen de la retórica y la presunción del subjetivismo del autor en un texto literario

 

El estilo es un gérmen de la retórica y la presunción del subjetivismo del autor en un texto literario, este sea escrito con maestría o mediocridad, pero es una marca que, prestándose un poco del comportamiento rebelde, se genera una diferenciación entre cómo tú, yo o él escribimos.

 

El estilo es parte del extrañamiento. Y viceversa.

Si todos escribiéramos igual, el estilo se corregiría a sí mismo y éste desaparecería como un soplo al polvo mientras una polilla emprende su vuelo. Eso sí, ni hablar, hay que escribir bien, funtamentarse, al menos, de las reglas básicas de la ortografía, para así darse lujos de desarrollar nuestros propios estilos.

 

una cosa podemos pensar y otra la que decimos

 

¿Y por qué preocuparnos de cierto nivel de erudición en el lenguaje escrito? Pues, chicas y chicos, bien lo sabemos que una cosa podemos pensar y otra la que decimos. El punto es que lo que queramos decir es en efecto lo que se llega a interpretar porque, vaya, siempre tendremos un interlocutor, hasta en los mismos soliloquios matutinos o nocturnos que nos gastamos hasta el desvelo.

Por lo menos hay que saber cómo se acentúan las palabras, que las comas no se las coman y los puntos sirvan para cerrar una idea, o que intenten finalizar todo un texto. Hay gente que ni tiene idea de cómo usar las comas… Imagina leer algo así:

 

aier estube todo el dia pensando ke tu estubiste fuera con otro i niciquiera me contestastes las llamas me llebe despierto masinembargo puse netflix vi toda una serie i ni asi me debolvistes mis llamadas ke mala eres yo ke te amo te pienso todo el dia te acomodo la kama i tu ni tus luces condenada pero fijate ke aier mi mama me hablo para decirme ke si se nos olbidaron los calsones en su casa asi ke tendremos ke boltearnos los calsones almenos por dos dias por ke nos keda muy lejos su casa ya sabes

ya le di komida al perro ahora te toka a ti te extraño

 

Hasta siento que escribí bonito en comparación de otros casos atroces, indignos de ser leídos porque solamente causan más crisis existenciales en nuestras diminutas vidas.

E incluso éstos pueden ser un potente troyano que descompondrá toda tu psique sin vuelta atrás. Bueno, evidentemente exagero.

Un poco.

 

Escribir bien es un asunto necesariamente comunista

O en otras palabras: TODOS deberíamos de escribir bien, no solamente eruditos encerrados en sus monasterios del pensar o periodistas que reproducen informaciones falaces. No. Como la educación es democrática, comunal, más bien común, para todos, parte de ella está saber escribir correctamente para tener la vital herramienta de expresarse con la más cercana precisión posible, de este modo no causaríamos conflictos tan diversos en malas interpretaciones, o mejor dicho, mensajes incorrectamente enviados, tales como:

 

mierda no sabes nada / ¡Mierda! No sabes nada Mierda, no sabes nada

como te llamas / ¿Cómo te llamas?

me das tu telefono / ¿Me das tu teléfono?

ke kieres / ¿Qué quieres?

me kieres / ¿Me quieres?

Hay de esos que me roban chocolates / Ay de esos que me roban

No he echo nada / No he hecho nada

Este es el porque yo no sé nadita / Este es el porqué yo no sé nada

Porque me quieres / ¡Por qué me quieres! / ¿Por qué me quieres?

No a echo nada / No ha hecho nada

Te hecho de menos / Te he hecho de menosTe echo de menos

Hay me quemé / ¡Ay, me quemé! / Ahí me quemé

Ay frijoles / Hay frijoles

 

Y así nos podemos fundir y confundir entre lo que usualmente pecamos en la escritura. Sí, todos nos equivocamos porque nadie es perfecto, mas unos tienden a “errar” más que otros. Y otros aún más y más, hasta parece que gruñen.

«Grrr uuuh ahhhh ghhh»

Lo que nos interesa, principalmente, es comunicarnos mejor, como también, el caso de escribrir con estilo, su función es que se escriba o se sienta estéticamente “elevado”, “superior”; o es decir, extraordinario, diferente, incluso raro o extraño. O solamente escribir con el estilo literario requerido, sea este periodístico, prosáico, poético, epistolar o ensayístico.

 

escribir correctamente para tener la vital herramienta de expresarse con la más cercana precisión posible

 

¿Complicado? No, no tanto, lo básico se vuelve sencillo con la práctica, de este modo se aprende aceptablemente a escribir, señoritos y señoritas.

Por eso, si necesitan algún tipo de apoyo, no duden en acudir al diccionario web de la Real Academia Española (RAE) o al sitio versátil de WordReference, donde podrás hacer conjugaciones, buscar sinónimos y antónimos, traducciones y demá funciones para varios idiomas. Así es, al menos WordReference no se enfoca solamente en Español, pero lo destacable es que este sitio está basado en la RAE); pero si no te convencen las traducciones de WordReference, o quieres otro sitio dónde encontrar un diccionario alternativo para el habla inglesa, están el Traductor de Google, para traducciones, y el Thesaurus, como diccionario meramente de consulta anglosajona. El punto bueno para estos lugares es que la información y servicios de los sitios mencionados son gratis y confiables.

 

lo básico se vuelve sencillo con la práctica

 

Así que con lo anterior no tendrás pretextos para mínimo hacer el intento de mejorar tus capacidades escriturales. No te hagas suate y exprésate mejor.

Es tu deber y salvación.

 

¿Escribes bien y/o escribes con estilo?

A veces con sólo escribir se obtiene algún tipo de estilo; a veces transformando, tomando prestado o deformando el lenguaje, desarrollas tu propio estilo. Con esto no me refiero directamente a los mencionados géneros literarios (periodístico, epistolar, etcétera), sino ese modo particular en que cada individuo o escritor profesional destaca su esencia  escritural, esa poder literario que lo funge como ser único, o que a sus lectores los hace temblar de la emoción como si se tratara de un acto erótico entre dos amantes, escritor-lector, y éste se convierte en una filia en la que el lector buscar más qué leer del mismo autor, porque sabe que este estilo es el correcto para hacerlo sentir aún más placer.

Oh sí.

 

A veces con sólo escribir se obtiene algún tipo de estilo; a veces transformando, tomando prestado o deformando el lenguaje, desarrollas tu propio estilo

 

Es como ir a la cama con alguie: no con cualquiera te acostarías, sino con quien sabes directa o indirectamente es bueno para los artes amatorios, pero evitando a personas que, pues, en vez de “encender” te duermen como un infantil cuento para dormir.

Visible es que el arte y la escritura están ciertamente aunados al erotismo en el humano, porque, si por un lado la escritura expresa e informa, la literatura se apropia de varios estilos como herramientas para el disfrute del lector humano, conjugando tantas piezas significativas que las palabras, en vez de ser solamente informativas, también complacen el alma humana, sea aumentándoles o disminuyéndoles el autoestima; añadiendo felicidad o tristeza; dolor, compasión; reflexión, adulación.. O mera diversión.

El caso de escribir con estilo es para aquellos individuos que quieran desenvolverse profesionalmente como escritores, porque aquí, como todo artista, de algún modo expresa signos y sentimientos con el arte literario con estudios y prácticas conciensudos; tal como un médico humano cura enfermedades y otros males de los de nuestra raza, el escritor se profesionaliza para escribir bien y con estilo.

 

Fin del comunicado.

 

(…).

 

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