[…] | Poema

Este dragón ruge adentro,
ahí,
y no es mi amigo
ni mi enemigo,
sólo quema, ahuyenta,
destruye,
soterra mis deseos
y anhelos,
incinera mis ideas,
deja sonámbulos a mis sueños.

Me tiene aterrado,
incluso amordazado,
no me permite salir
ni estar adentro;
¡no vivo,
no respiro!
Con miedo de
que su ígneo espíritu
no me deje dormir por las noches,
que con uno de sus candentes suspiros
me vuelva ese niño amedrentado que fui
[que soy]
y me deje ahí,
en nada,
para nada…

Como un bastardo que no saboreará la gloria.

Mientras otros vuelan con ángeles,
comen perdices,
tótems de animales los cuidan
o les infunden extraordinarias habilidades…

Se promulgan como los nuevos
soberanos reyes del capitalismo.

Y yo, aquí,
me tocó vivir con este majestuoso reptil,
rey del caos,
regente de todos mis tesoros,
no me deja apreciar ni saborear nada,
por eso le doy tributo con tazas de café
auto-satisfacciones
sudor
dolor
comida en exceso
procrastinación
series basura
tiempos en destiempos
pastillas de la anti-tristeza
la pared que nunca dice nada
o vídeos de gatitos que nunca acaban.

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