La consciencia contraataca | Filosofía

Consciencia

La consciencia (del latín conscientia ‘ser conscientes de ello’) se define, en términos generales, como el conocimiento inmediato que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones, pero también se refiere a la capacidad de los seres humanos de verse y reconocerse a sí mismos y de juzgar sobre esa visión y reconocimiento.

Wikipedia, La enciclopedia libre


Es inhumano abolir la consciencia de nuestra psique.

Como también no es necesario ser human para ser conscientes.

De todos modos, eso que se dice “ser conscientes” es parte de nuestra ética en ser humanos, sí, la gran responsabilidad de Ser en este mundo lleno de signos misteriosos, que, por sí solos, no nos comunican nada, incluso hasta pueden ser nada. Nosotros somos receptores de ese conocimiento críptico, somos el MS-DOS de nuestro Cosmos del cual tanto hemos armado y desarmado, ya que nuestras consciencias son aparatos de significación muy complejos que siempre están a prueba y error.

Compilamos todo. Todo.

Claro está que no es fácil haber sido humanos, mucho menos como fomar parte de los seres conscientes en un Universo aparentemente ilimitado, y si acaso éste es finito, es descomunalmente extenso. Y misterioso. Por eso somos responsables de qué hacemos con este software que se ha añadido a nuestro hardware que es el cerebro, adaptándose la capa cerebral reptiliana con la mamífera (aquí la consciencia entra en modus primitus) y luego ampliándola a un nivel relativamente superior, en este caso la parte humana del cerebro, la más complicada, compleja y poderosa.

Sin embargo, todo tiene su función en esta existencia, sus poderes son grandiosos aun cuando sea materia microscópica o enorme ante nuestros limitada visión ocular.

Pero, lo que es duramente consciencia, es discernir entre uno, dos o más factores, anteponiéndolos, relacionándolos o distanciándolos, siempre así funcionando con una sinapsis sumamente frecuente que asocia y disocian los signos que comunican cosas por medio de un lenguaje hermético que nos enseña a vivir, sobrevivir o trascender.

Se dice que para ésto hay otros seres semejantes a nosotros, puede que sea un animal del bosque, desértico, o perteneciente de la fría tundra, los cuales pueden ser superiores en consciencia a la nuestra, aunque esta es meramente una suposición metafísica, incluso codeando con lo esotérico.

Para tener consciencia al menos se debe de crear un aparato silogístico bastante complicado como el de nosotros, que está aunado a otro sistema del analisis de conocimientos, como el epistemológico.

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Silogismo

Empecemos con lo que es el silogismo:


Silogismo

El silogismo es una forma de razonamiento deductivo e inductivo que consta de dos proposiciones como premisas y otra como conclusión, siendo la última una inferencia necesariamente deductiva de las otras dos. Fue formulado por primera vez por Aristóteles, ampliamente reconocido como padre fundador de la lógica. El silogismo es la noción central de la lógica aristotélica, pilar fundamental del pensamiento científico y filosófico desde su invención hace más de dos milenios.

Wikipedia, la enciclopedia libre


silogismo

  1. m. lóg. Argumento que consta de tres proposiciones, la última de las cuales, llamada conclusión, se deduce necesariamente de las otras dos, denominadas premisas:
    utilizó un silogismo para demostrarnos la veracidad de su teoría.

WordReference, Online Language Dictionaries


 

Por ejemplo, si tomamos la fórmula lingüística que se utiliza en la semiótica para deducir signos, o símbolos, el silogismo se nutre de significados (idea/imagen) y significantes (grafía/sonidos), conjugándose heterogéneamente u homogéneamente. ¿Parece complicado? Sí, mucho, de hecho hasta creo que entiendo pero en verdad no entiendo. Todo un tema debatible si lo impartimos como un tópico filosófico.

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Bueno.

Para esto, el silogismo puede clasificarse de varias maneras, sean estas cuestiones particulares o universales, pero ese es un tema en el que no me quiero meter a fondo. Aquí rondaremos en algún silogismo universal que se codea con un ente en particular:

el humano es conciente porque es humano.

Con esta frase se consta que la consciencia es un factor meramente humano, cuando posiblemente no lo es, así que, si dicen que ese axioma es universal, pues, no, es cuasi-universal, o mejor dicho, es particular y parcial. Entonces, si la consciencia no es meramente humana, pero es un elemento que el humano tiene adherido a su ser, pues cambiemos un poco las cosas por medio del silogismo:

la consciencia hace al humano consciente de sí mismos

En este caso, que parece particular, en realidad es cuasi-particular, porque, lo que quiero recalcar aquí es que la consciencia es un ente universal que aporta ese poder que hace al humano másválgame la redundancia, consciente, es decir, superior, poderoso, ascequible a un nivel más complejo de la existencia.

Por eso, repito, ser conscientes es una gran responsabilidad, entramos a un caos en el cual ya no nos podemos quedar conformes con sólo fornicar, o acumular fortunas materiales, ni mucho menos ser entes plañideros que ofuscan a sus ojos filosóficos que necesitan esa luz de la consciencia para iluminar la oscuridad caótica en la que el Cosmos se encuentra envuelto.

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Triángulo de Ogden y Richards

Para eso la ciencia; para eso la metafísica; para eso la filosofía; pero en el caso de la religión… Bien podría ser una oveja negra que se pintó de blanco para confundir sin remedio a la consciencia humana.

Tal vez la religión tenga que ser “más honesta” y que se discemine como un aparato probiótico que lucha contra el vulgarmente llamado negativismo plañidero, así que, ¿por qué no mejor decir que la biblia tiene ciertos elementos del género literario de la autoayuda? Claro está que es un texto antiguo, caduco, casi putrefacto, que entra en el mundo de la mitología, una forma muy primitiva del ser humano, útil siempre recordarla, pero nunca emplearla como un dogma.

O quién sabe, por lo pronto eso pienso y algunas personas más también.

Entonces, como seres conscientes, también somos portadores de este virus aparentemente necesario para que otras formas del Cosmos se infecten, y así, a su modo, trasciendan biológica y psicológicamente hasta un estado conscientes de sí mismos, para luego estar análogamente a la par, o posiblemente superior, a nuestro estado de consciencia.

Así que… Si con la consciencia podemos vislumbrar todo tipo de enigma del Cosmos, entonces, tarde que temprano nos podremos considerar dioses, porque, vaya, ya somos micro-dioses del planeta en el que habitamos. Somos lo que veneramos sin necesariamente venerarnos a nosotros mismos, preferimos adorar a fantasmas o espejismos de nuestra imagiación.  Asimismo, la naturaleza en sí tiene consciencia, pero  su modus operandi  es distinto al del humano, aunque estamos bastante ligados por un invisible cordón umbilical, porque nosotros provenimos de ella, y ella es nuestra madre, la made Tierra, Terra, Gea. Gaia.

Sí, la naturaleza, esa que es hija del Cosmos, el nombre más primitivo que le damos al planeta Tierra, el planeta azul, donde hay vida porque la naturaleza es consciente que se necesita para ésta perviva y así formar otros seres de consciencia, sea su destino  perverso o trascendental. ¿Suena un tanto metafísico o hasta esotérico? Lo es, sí que sí, pero prefiero que con discernimiento nos quedemos con algo meramente filosófico, algo que está ahí, pero no lo podemos ver, puede que ni tocar, no obstante, por lo pronto le damos un atributo poético para que sea más ascequible a nuestro nivel de consciencia.

Para eso vamos a la epistemología donde, a pesar de los múltiples signos, nos topamos con aberraciones significativas, confusiones, espejismos, alucinaciones pseudo-divinas que sólo nos contaminan de errores o de aquella ya mencionada oveja negra de esta familia de la consciencia, la religión; y es con este aparato crítico que sirve para contraponer premisas, o proposiciones, de supuestas verdades y las conflictivas creencias, así forjando cierto conocimiento que bien nos alimentará o indigestará con tales deducciones, ya que así es nuestra vocación en la consciencia, siempre filtrar, contraponer y deducir, hasta alcanzar una verdad más adaptada a nuestro nivel de consciencia actual.

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Proposicines Epistemológicas

Y aquí están algunas deficiones que las veo pertinentes incluir:

Epistemología

La epistemología (del griego ἐπιστήμη epistḗmē, “conocimiento”, y λόγος lógos, “estudio”) es la rama de la filosofía cuyo objeto de estudio es el conocimiento.

La epistemología, como teoría del conocimiento, se ocupa de problemas tales como las circunstancias históricas, psicológicas y sociológicas que llevan a la obtención del conocimiento, y los criterios por los cuales se lo justifica o invalida, así como la definición clara y precisa de los conceptos epistémicos más usuales, tales como verdad, objetividad, realidad o justificación. La epistemología encuentra ya sus primeras formas en la Antigua Grecia, inicialmente en filósofos como Parménides o Platón.

Wikipedia, la enciclopedia libre


epistemología

  1. f. Parte de la filosofía que trata de los fundamentos y los métodos del conocimiento científico:
    debemos definir bien la epistemología con que trabajaremos.

WordReference, Online Language Dictionaries

A diferencia del silogismo, la epistemología radica principalmente entre cuestionamientos que interrogan a la manera histórica de conocer, y aprender, lo que la realidad nos aporta la realidad más próxima, sea esta una creencia o verdad, evolucionando paulatinamente a través las eras, constantemente nutriendo y depurando lo que entra y sale a la consciencia humana. De este modo, si un loco académico de pronto te suelta una zarta de teorías un tanto extrañas, complicadas o contradictorias, puede que este, además de un silogismo muy particular, su episteme (modo de evaluar el conocimiento) esté bastante trastocada.

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Ejemplo de un esquema sintético de la epistemología

Hay que tener cuidado cómo se aprende y qué aprende, porque, como cuando comemos, hay cosas que nos pueden causar una terrible indigestión mental que nos pueden llevar al borde la locura, un existencialismo atroz o un nihilismo fatalista con el cual tus días estarán precisamente contados.

Consciencia.

Conocimiento.

Si no dejamos a un lado a la epistemología con su secuaz, el silogismo, nos apropiaremos de un conocimiento nuevo para nuestra consciencia y memoria, como si se tratara de un nano-bocado para degustar al universo y su infinito descubrimiento.

Algunos han relatado que esta llama voraz del saber, o conocer, proviene de algunas figuras míticas, ambas fatalistas, las más comunes son las del rebelde Prometeo y otra de Adán y Eva, específicamente Eva, la mujer que fue seducida por el diablo, o daimon, la maldad corpórea, la cual la indujo en dar una probada a la manzana de la discordia.

En ambos casos ese poder era no nato para los seres humanos, es decir, no era parte de su naturaleza y por lo tanto no era pertinente que lo obtuviera, al menos todavía no. Pero los pícaros siempre se salen con la suya, sea porque es parte de la naturaleza de todo ser con una mínima consciencia, que es crecer, trascender, y, directa o indirectamente, empujar a otros a ser más conscientes de sí mismos y de la realidad que los rodea.

¿Es fácil ser portador de este virus, la consciencia? No, nunca. ¿Es fácil aprender? Facilísimo, el conocimiento digiere todo, sea este un signo nutritivo o noscivo, pero para su discernimiento está la epistemología y un silogismo más concensuados, hábiles, aunque no necesariamente pragmáticos.

La consciencia, sea lo que sea, se forme como se forme, la deformen o transformen, es ese diáfano compuesto que oscilan entre ser un virus agresivo y un daimon de poder infinito, ambos atributos lucrativos para cualquier ser que los posea, sin embargo, también una espada de dos o más filos. Es letal, pero ya esencial.

Recular sería fatal, nuestra perdición.

Rendirnos ante la opacidad de un oscurantismo sólo sería volernos menos humanos, al menos que éste sea un proceso necesario para reelaborar algo que no estaba saliendo bien.

Por eso, pase lo que pase, la consciencia volverá, ese grillito que nos habla, nos hace enloquecer, llevándonos a los límites de la esquizofrenia, no nos dejará en paz. ¿Eres humano? No importa tu síndrome o discapacidad, la única vocecita interior que siempre permanecerá es la consciencia, menor o mayor, igual o diferente, empero estará ahí, contigo, acompañándote, para bien o para mal, donde casi siempre tú estarás a cargo de qué polo será mas nutrida, o si ésta irá más allá de la bipolaridad del ser del que vivimos.

 

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