Bodas de Sangre: La “Ultraviolencia” en García Lorca, o su “ultra” ironía poética | Ensayo Literario

Lorca, Lorquita.

A Federico García Lorca lo tomo como mi Juanguita de la literatura, alguien que ya se nos fue de la realidad de los vivos, pero siempre lo tendremos en nuestros corazoncitos literarios.

Una estrella que nos hizo sonreír, aún todavía, y, aunque yo no sea un experto en sus andares y obras, daré tributo a su memoria con este breve ensayo que hice como feedback en mis tiempos de universitario. No esperen misterios resueltos ni intelectualidad hiperbólica, sólo una retroalimentación, diálogo seudo-académica y nostalgia de lo mal que escribo, entre inconexos y anacultos, que todavía permanecen con “orgullo”.

[Y sí, es puro amarillismo la “Ultraviolencia” en el título de este artículo.]

Saludos, Fede, allá a tus polvos celestiales o terrenales, o lo que sea que realmente pese para la Verdad y el Universo.

Spiritus tuus est aeternum.


 Yo creo que el ser de Granada me inclina a la comprensión simpática de los perseguidos. Del gitano, del negro, del judío…, del morisco que todos llevamos dentro.
— GARCÍA LORCA, 1931[

PERSONAJES

LA MADRE.
LA NOVIA.
LA SUEGRA.
LA MUJER DE LEONARDO.
LA CRIADA.
LA VECINA.
MUCHACHAS.
LEONARDO.
EL NOVIO.
EL PADRE DE LA NOVIA.
LA LUNA.
LA MUERTE (como mendigo).
LEÑADORES.
MOZOS

Empecemos con los elementos literarios más representativos de F. G. Lorca: en su obra  podemos ver signos que se relacionan con el campo y el ambiente rústico españoles, los cuales, finamente logrados, son como el del caballo—representación del hombre—, la Luna —inframundo, Nicte, o la misma muerte—, la sangre —vitalidad—, los ríos —la vida salvaje, o fatalidad de la misma—, la cultura gitana y, lo que correlaciona todos los elementos anteriores, los cuadros de la tradición española. Su lírica también tiene una carga muy musical, aunque a veces no haya rimas tan rigurosas, sin embargo mantiene su musicalidad. Y los colores, vivos, sangrientos, amarillistas. Literal. Pero lo que incumbe ahora es la carga tradición española que se representa en su obra de teatro Bodas de sangre. Como en La casa de Bernarda Alba, en la presente obra hay una fuerte influencia matriarcal, donde, desde el comienzo del relato, la Madre, matriarca por agravio, no por elección, es una figura que fue autoritaria para su hijo1—el Novio—, pero, ahora que éste ha crecido, ha pasado por ser una mujer muy insegura, especialmente por algunos actos muy premonitorios, entre ellos este: el mal augurio de que el Novio le pida una navaja al principio sólo para ir a trabajar las viñas; otro es casarse con una mujer que la Madre no conocía, lo que en un país tan tradicionalísimo no se puede efectuar un matrimonio sin antes que los padres conozcan al novio o novia y así juzguen si estos son buenos mozos, o no.

¡¡¡ALERTA, POSIBLE SPOILER!!!

Habitación pintada de amarillo

NOVIO.-(Entrando.) Madre.
MADRE.-¿Qué?
NOVIO.-Me voy.
MADRE.-¿Adónde?
NOVIO.-A la viña. (Va a salir.)
MADRE.-Espera.
NOVIO.-¿Quiere algo?
MADRE.-Hijo, el almuerzo.
NOVIO.-Déjelo. Comeré uvas. Deme la navaja.
MADRE.-¿Para qué?
NOVIO.-(Riendo.) Para cortarlas.
MADRE.-(Entre dientes y buscándola.) La navaja,
la navaja... Malditas sean todas y el bribón que
las inventó.

[Los subrayados en Bold, o negrita, son míos.]

Este detalle, citación, que podemos apreciar arriba, es un vistazo a lo que se podría llamar a una ironía retórica que previene al lector de la jodida fatalidad que nos espera desde el título: una boda donde se derramará sangre. ¿Algo nuevo? No, esto es parte de una antigua tradición desde el Siglo de Oro español, ingrediente literario que el mismo Lope de Vega utilizó constantemente; o no, no no, esto va más allá: véanse a los griegos, véanse a los hebreos, entre sus mitos y leyendas, donde la tragedia no surge de la nada, si no esta avisa desde la extraordinaria, o paranormal, lucidez de un personaje humano, o un mosntruo o bestia que prevee la fatalidad de los personajes principales, sin embargo, estos, dentro de su irrevocable fatum, así el dios Coalemo, divinidad de la ignorancia, insensatez, posee a los individuos ficticios y los vuelve ciegos ante su triste destino, y en este caso es un sangriento destino.

¡¡¡ALERTA, MÁS POSIBLES SPOILERS!!!

MADRE.-Todo lo que puede cortar el cuerpo
de un hombre. Un hombre hermoso, con su flor
en la boca, que sale a las viñas o va a sus olivos
propios, porque son de él, heredados...
NOVIO.-(Bajando la cabeza) Calle usted.
MADRE.- ... y ese hombre no vuelve. O si vuelve es para ponerle una palma encima o un plato de sal gorda para que no se hinche. No sé
cómo te atreves a llevar una navaja en tu cuerpo, ni cómo yo dejo a la serpiente dentro del
arcón.

[Sí, este tipo de ironías, tales como se expresaban, podrían ser tremendos spoilers para lectores conemporáneos, aunque con el tiempo les agarras el gusto. Sí, para que me entiendan, esto parece que nos echa a perder el final.]

Entre todos detalles premonitorios, está también el otro lado de la tragedia: la desconocida futura nuera que, más que buenos presagios, le dan ñáñaras a la misma Madre, expresándolo con estas palabras:

MADRE.-No lo sé yo misma. Así, de pronto,
siempre me sorprende. Yo sé que la muchacha
es buena. ¿Verdad que sí? Modosa. Trabajadora. Amasa su pan y cose sus faldas, y
siento sin embargo, cuando la nombro, como si
me dieran una pedrada en la frente.
NOVIO.- Tonterías.

[Claro que está que esta madre es una mujer muy desconfianza por todo el dolor que ha sufrido, dos pérdidas de hombres, y ahora un hijo que sobreproteje pero se le está yendo de sus manos. Mala señal.]

Después, algo muy cotidiano en la cultura hispana, es la Vecina confidente, o chismosa, que en esta obra entra a la casa sin pedir permiso, casi como si fuera suya, y de ahí, disculpen por la palabra, empieza el “mitote”, sí, pero no sin antes un cruento chisme de entrada:

VECINA.-Las cosas pasan. Hace dos días trajeron al hijo de mi vecina con los dos brazos cortados por la máquina. (Se sienta.)
MADRE.-¿A Rafael?
VECINA.-Sí. y allí lo tienes. Muchas veces
pienso que tu hijo y el mío están mejor donde
están, dormidos, descansando, que no expuestos a quedarse inútiles

Pero, después de que la Madre, demasiado curiosa, con necedad preguntara por el pasado romántico de la Novia, la Vecina le cuenta que la Novia tien un pasado misterioso, del cual se revela una de sus pasadas relaciones que tuvo con un primo llamado Leonardo Félix.

MADRE.-Vale. Por eso lo cuido. A mí me habían dicho que la muchacha tuvo novio hace
tiempo.
VECINA.-Tendría ella quince años. Él se casó
ya hace dos años, con una prima de ella, por
cierto. Nadie se acuerda del noviazgo.
MADRE.-¿Cómo te acuerdas tú?
VECINA.-¡Me haces unas preguntas! ...
MADRE.-A cada uno le gusta enterarse de lo
que le duele. ¿Quién fue el novio?
VECINA.-Leonardo.
MADRE.-¿Qué Leonardo?
VECINA.-Leonardo el de los Félix.
MADRE.-(Levantándose.) ¡De los Félix! 

¡Dios mío sacrosanto! ¡Jesús de Veracruz! ¡Cristo de Jalisco! Lo bueno del espírituo telenovelesco, o lo soap operish, comienza, y es que la familia Félix, de la cual pertenece Leonardo, están peleados mortalmente con la del Novio, a raíz de la pérdida del hijo mayor de la Madre, y esto fue por un pleitaso que tuvo con uno de los Félix.

La Madre queda consternada por tal evento. Sin embargo, sin datos precisos, ni todavía alguien que aclarara el asunto del pasado amoroso de la Novia, la cosa queda en que ella tuvo antes otro noviazgo del cual aparecer no hubo matrimonio, punto negativo para una tradición tan conservadora como es la española, así que se crea la hipótesis que algo raro ha de estar pasando con la Novia2.

Por otro lado, yéndonos un rato con los Félix, vemos a su Mujer y la Suegra de Leonardo Félix. Las dos están cantando un nanna, canto de cuna, el cual evo un ambiente tenebroso y deprimente, peor aún con la anécdota de Leonardo que dice que a su caballo nomás no le duran las herraduras, se las quita con las piedras o quién sabe con qué, aparte se cansa fácil ¿Qué sera? Pero bueno, me gustaría deicr que esta situación la puedo proyectar fácilmente, ya que me recuerda a mi infancia cuando mi abuelita, mis tías y mi mamá que cantaban estas canciones tan somníferas. De seguro ya esta tradición lleva siglos de herencia. Sí.

Bien. Vean el canto mencionado que es aparentemente naïve y rústico, lleno de caballos, ríos y zonas verdes, pero al final, sangriento:

[Ojo: es algo largo, nomás le corté parte del final que no tiene la enjundia de los versos que les quiero demostrar]

SUEGRA.-
Nana, niño, nana
del caballo grande
que no quiso el agua.
El agua era negra
dentro de las ramas. 
Cuando llega al puente
se detiene y canta.
¿Quién dirá, mi niño,
lo que tiene el agua,
con su larga cola
por su verde sala?
MUJER.- (Bajo)
Duérmete clavel,
Que el caballo no quiere beber.
SUEGRA.
Duérmete, rosal,
que el caballo se pone a llorar.
Las patas heridas,
las crines heladas,
dentro de los ojos
un puñal de plata.
Bajaban al río.
¡Ay, cómo bajaban!
La sangre corría
más fuerte que el agua.
MUJER.-Duérmete, clavel,
que el caballo no quiere beber.
SUEGRA.-Duérmete, rosal.
que el caballo se pone a llorar.
MUJER.-No quiso tocar
la orilla mojada
su belfo caliente
con moscas de plata.
A los montes duros
sólo relinchaba
con el río muerto
sobre la garganta,
¡Ay caballo grande
que no quiso el agua!
¡Ay dolor de nieve,
caballo del alba!

[Claveles: rojos o teñidos de rojo. Rosales: rojos, muy rojos. Caballo: salvaje, épico, pero vulnerable; muere. Vaya vaya, pero qué necesidad de tanto drama. Bueno, sí fue y es necesario]

Y ni hablar, hasta con los Félix la intriga y los malos augurios permean, como si literalmente el fin del mundo, o de su mundo, estuviera cerca:

MUJER.-Ayer me dijeron las vecinas que te
habían visto al limite de los llanos.
LEONARDO.-¿Quién lo dijo?
MUJER.-Las mujeres que cogen las alcaparras.
Por cierto que me sorprendió. ¿Eras tú?
LEONARDO.-No. ¿Qué iba a hacer yo allí, en
aquel secano?
MUJER.-Eso dije. Pero el caballo estaba reventando de sudar.

[...]

SUEGRA.-(Saliendo.) Pero ¿quién da esas carreras al caballo? Está abajo tendido, con los ojos
desorbitados como si llegara del fin del mundo.

Además, volviendo con la Madre y el Novio, se vislumbra un tropo interesante en la zona donde vive la Novia y su familia cuando éstos van a pedirle su mano. La familia en los remotos secanos, donde ni las gotas de lluvia se atreven caer. ¿Será la imagen del infertil noviazgo que se tiene entre ellos? Hijuela, con la relectura que me he pasado, hasta me suena a más relato de terror que de mero drama. Una tragedia española.  Cuando llegan  a la cueva, así se describe, o casa, los acoge El Padre, un viejo deprimido pero bien educado, a diferencia de la Novia es aparentemente hipócrita y maleducada, donde a duras penas saluda a su futura suegra y futuro novio, hasta los ve con cierto desdeño; por lo tanto su acción es muy taciturna en esta parte de la obra. Ella, la Novia, supuestamente es la viva imagen de su madre, resentida de la vida como de la tierra en la que vive. Todo esto muy importante para darles más fuerza a esos augurios de la madre4.

Qué mala pinta lleva todo.

Ahora, volviendo con los Félix, Leonardo parece ser mal esposo, un tanto misógino y amargado.  No le da importancia los puntos de vista de su Mujer y menos le hace caso a su Suegra. La existencia de un primogénito suyo tampoco lo hace pasar en su cabeza. Lo único que le carcome su cerebro, es saber que la Novia está pronto en casarse y ellos son invitados a la ceremonia.

¡BOOM!

Y Fernando Colunga se va feliz con su Madre Silvia Pinal, mientras Sergio Sendel trama apoderarse de la Novia, Angelique Boyer. Hmm, la abyecta Televisa debió de ocurrírsele esta premisa, es perfecta para su contenido basura que todo refritea. [Hasta se parece a esta página.]

Encaminándonos —por favor— a nuestros cabales, posteriormente en el relato, en la casa de la Novia, ella, guapeada para sus nupcias, espera a que vengan familiares a felicitarla y acompañarla al altar, pero tal entusiasmo no existía, en vez de eso está enojada, atolondrada porque se va a casar. Sí, se va a casar con quien no quería casarse. ¡Uf! Una afrenta contra la moral Católica. Mal mal. ASí su Criada la peina y se da cuenta de ello, como también se revela que Leonardo ha visitado varias veces con su corcel a la Novia, pero ella no se atreve a recibirlo.

¿Y qué te dijo tu mamá o tu abuela? Lo que mal comienza, [inserte aquí lo que le sigue].

Son mentiras: MAL TERMINA.

A lo lejos está por llegar la familia, pero antes llega Leonardo. Antes ellos discuten sobre el próximo matrimonio, su agravio mayor, y él le confiesa que la sigue amando, que cometió el error de casarse con otra. Aquí vemos una falta grave: alguien malversar a un matrimonio donde hay mucha «plata» de por medio. Claro, la Novia lo corre de su casa, no hay que poner riesgo a esta onerosa empresa.

Y la voz del destino trágico termina con esta escena:

LEONARDO.-Callar y quemarse es el castigo
más grande que nos podemos echar encima. ¿De qué me sirvióa mí el orgullo y el no mirarte y el dejarte despierta noches y noches? ¡De nada! ¡Sirvió para
echarme fuego encima! Porque tú crees que el tiempo cura y que las paredes tapan, y no es verdad, no es
verdad. ¡Cuando lascosas llegan a los centros no hay quien las arranque!
NOVIA.- ( Temblando.) No puedo oírte. No
puedo oír tu voz. Es como si me bebiera una
botella de anís y me durmiera en una colcha de
rosas. Y me arrastra, y sé que me ahogo, pero
voy detrás.

(...)

PADRE.-(sobre Leonardo) Ése busca la desgracia. No tiene buena
sangre.

Y un canto muy largo sobre la Novia y su matrimonio —”¡Que salga, que salga la Novia!—, toma su tiempo en terminar.

 

TELÓN LENTO

.  .  .

Regresamos, pero, como si no nos hubieramos movido ni un ápice, a la casa de la Novia: el lugar está haciendo arreglado por la Criada, mientras el Padre de la futura esposa y la Madre del futuro esposo hablan de sangre, maldiciones, nietos que podrían nacer, o no, y de Leonardo Félix. Una plática muy afable.

Entiéndase mi sarcasmo.

Miren nomás estas palabras “Me mojé las manos de sangre / y me las lamí con la lengua. Porque era mía. / Tú no sabes lo que es eso. En una custodia de crista /l y topacios pondría yo la tierra empapada por ella”, las cuales la Madre dijo, concluyendo una emoción/idea que nunca parece concluír.

La fiesta empieza, los comensales comen y beben, la intriga baja un poco, pero ahí sigue, sigue con la usencia de Leonardo y su Mujer desconsolada con vino y pan.

(…).

La Novia sigue siendo igual de hosca.

(…).

Pobre Novio, buen mozo pero con actitud de venidero cornudo.

(…).

Algo pasa con la ausencia de Leonardo y la Novia parece esconder algo.

(…).

Falta un caballo en el establo.

(…).

La Novia se va a descansar a la cama, sola.

(…).

Ya valió Madre; digo, madre, ya valió madre.

MUJER.-¡Han huido! ¡Han huido! Ella y Leonardo. En el caballo. ¡Iban abrazados, como una
exha-lación!

Exhalación, bonita manera de representar una huida, o un escape vital de la vida. Vaya, vaya.

Y me pregunto: ¿por qué demonios invitan a al ex-pareja de la Novia a un evento tan delicado que razonablemente lo podría contrariar? Ah, este drama, que, sinceramente, supera a la realidad. Pasa.

Pasa.

Ahora sigue la persecución, el clímax de las Bodas de Sangre.

LEÑADOR 1°-Se estaban engañando uno a otro
y al final la sangre pudo más.
LEÑADOR 3º-¡La sangre!
LEÑADOR 1°-Hay que seguir el camino de la
sangre.
LEÑADOR 2º-Pero sangre que ve la luz se la
bebe la tierra.
LEÑADOR 1°-¿Y qué? Vale más ser muerto
desangrado que vivo con ella podrida.

[Parde de una plática casi ociosa entre Leñadores con la que empeiza el Tercer Acto de esta obra.]

De aquí nos encontramos en con la Luna, una selene gitana, hermana de la muerte, viva, reencarnada en un Leñador de piel cenicienta, cual profeta con palabras melancólicas que incrementan el nivel trágico del relato, con una posible voz meliflua aunque, sí, sangrienta.

LUNA.-Cisne redondo en el río,
ojo de las catedrales,
alba fingida en las hojas
soy; ¡no podrán escaparse!
¿Quién se oculta? ¿Quién solloza
por la maleza del valle?
La luna deja un cuchillo
abandonado en el aire,
que siendo acecho de plomo
quiere ser dolor de sangre.

Después, oh diálogo trágico, el Novio se hace pasar por justiciero de su familia y de sí mismo, constantando que alguien debe de morir, él o Leonardo. Pero, ¿quién de ellos derramará gotas de jaspe?

NOVIO.-Calla. Estoy seguro de encontrármelos
aquí. ¿Ves este brazo? Pues no es mi brazo. Es
el brazo de mi hermano y el de mi padre y el de
toda mi familia que está muerta. Y tiene tanto
poderío, que puede arrancar este árbol de raíz
si quiere. Y vamos pronto, que siento los dientes de todos los míos clavados aquí de una manera que se me hace imposible respirar tranquilo

¡OTRO ENDEMONIADO SPOILER!

Bueno, la naturaleza de este artículo es echarles a perder el disfrute del relato, pero ni modo, de todos modos el mismo lo hará por ustees mientras lo lean con sus ojos u oidos. a Mendiga (La Muerte), amiga o simple conocida de la Luna, se topa con el Novio y esta, pidiéndole un «rait» (ride) , le dice estas palabras notoriamente premonitorias que dan respuesta a la última pregunta que formulé:

MENDIGA.-¡Ay!
NOVIO. ¿Qué quieres?
MENDIGA.-Tengo frío.
NOVIO.-¿Adónde to diriges?
MENDIGA. - (Siempre quejándose como una mendiga.) Allá lejos. . .
NOVIO.-¿De dónde vienes?
MENDIGA.-De allí . . . , de muy lejos.
NOVIO. ¿Viste un hombre y una mujer que
corrían montados en un caballo?
MENDIGA.-(Despertándose.) Espera. . . (Lo mira.) Hermoso galán. (Se levanta.) Pero mucho
más hermoso si estuviera dormido.

Lo peor es que esta ociosa Mendiga, para su divertimento y natural oficio de matona, lo guía a su propia Bodas de Sangre en que él será el sacrificio para la diosa pagana, la Luna. Un negocio redondo, déjenme decirlo.

(Toda esta escena es violenta, llena de gran sensualidad.)

Bien dicho, Lorca.

Viene una puesta en escena muy perturbante, blanca por aquí, blanca por allá, Muchachas y una Niña discutiendo sobre la boda y las sangrientas conclusiones de la Mendiga.

Conclusiones que apuntan que tanto Leonardo y el Novio han muerto.

Y la Madre, por la Vecina —recuéndenla, la mitotera—, se da cuenta de la agria noticia en la que su hermoso hijo ahora pasa por abono para flores silvestres, abono sangriento que, como Narciso, reencarnará con un color vivo, pero contradictoriamente mortecino.

MADRE. Aquí. Aquí quiero estar. Y tranquila.
Ya todos están muertos. A medianoche dormiré, dormiré sin que ya me aterren la escopeta
o el cuchillo. Otras madres se asomarán a las
ventanas, azotadas por la lluvia, para ver el
rostro de sus hijos. Yo no. Yo haré con mi sueño
una fría paloma de marfil que lleve camelias de
escarcha sobre el camposanto. Pero no; camposanto no, camposanto no: lecho de tierra, cama
que los cobija y que los mece por el cielo

Y llega la Novia, ahora vestida de negro, enlutada, para proponerle a la que iba  a ser su suegra un cometido escabroso:

NOVIA.-(A la VECINA.) Déjala; he venido para
que me mate y que me lleven con ellos. (A la
MADRE.) Pero no con las manos; con garfios
de alambre, con una hoz, y con fuerza, hasta
que se rompa en mis huesos. ¡Déjala! Que quiero que sepa que yo soy limpia, que estaré loca,
pero que me pueden enterrar sin que ningún
hombre se haya mirado en la blancura de mis
pechos,

[Federico García Lorca hubiera sido bueno con el gore, tal vez unos buenos guiones con Dario Argento o George Romero le hubieran ido de maravilla, creando narrativas románticas, gitanas e igual de sangrientas que los directores que mencioné. Sí.]

No obstante, en el desconsolante desenlace, la Madre se queda con las ganas, como en todo, para matar a la (ex) Novia de su difunto hijo, pero la justicia queda en la pena de ella, y de los demás, como también en la mala fama que vivirá la doncella de sangre.

Y pues así termina la obra, lírica, lúdica y sangrienta. Podríamos decir que, a pesar de todo, si hacemos a un lado a los personajes mortales, los que salieron triunfantes fueron las figuras villanescas de la Mendiga y, principalmente, la Luna, un signo letal, ambivalente, pero oscuro, vampiresco y, por lo tanto terrorífico.

Por eso y más, esta obra, una mescolanza de varias narrativas, géneros y tropos, se podría hasta imponerse como una obra gótica, codeándose con la vanguardia de aquellos tiempos, adelantada a lo que hoy en día lo etiquetamos como ultraviolento, o, simplemente y mal llamado gore.


1Pondré en capitales los nombres de los personajes para darles distinción, sea porque se pueden confundir con la Madre personaje o una madre cualquiera que puede aparecer dentro o fuera de la obra.
2Lo que trato de decir aquí, es que al parecer antes no era bien visto que una mujer (u hombre) haya tenido más de un novio en su vida.
3Algo que no he destacado, es el hecho que el Novio se case tan joven. Luego, también se nota que él antes era muy influenciado por su madre, es decir, sufre de mamitis, sólo que ahora ha cambiado porque va a contraer nupcias.
4También esto resalta que la moza no se comporta como debe ser, es decir, tradicionalmente la familia debería llenarse de albricias, aunque formales, pero gozosas al contretar el noviazgo con todas las de la ley; entonces, cuando esto mancha la relación, es muy probable que algo terrible pase a largo o corto plazo. Este tropo es fundamental para cualquier drama o tragedia.


Bodas de sangre es una lectura digital gratuita que la puedes encontrar en este enlace:

Bodas de sangre.pdf

Y música para el momento:

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