Hola, Scarlett Grecianson | Cuento | Epístola*

Hola, Scarlett Grecianson.

Te comunico que hoy me la he pasado de maravilla. En la mañana, levantándome a las seis y cachito, vi un esplendoroso sol que me dejó impactado aquí donde descanso, en un hotel de las Bahamas.

Por esto me sugirió una interrogativa muy atractiva, curiosa. Me pregunté en cómo las ranas croaban, si es que en verdad «croan»; ¿croan porque evitan la fatiga del aburrimiento? Es decir, ¿lo hacen por mero ocio?

¿O será que son muy nerviosas y de esta manera se tranquilizan, tal como aparentemente los felinos acuden a ronronear?

Es interesante este cuestionamiento. Aunque me tiene atolondrado. Muy atolondrado.

Empecé a imaginar a un anfibio regular; bueno, una rana, o sapo, el que gustes, yo me quedo con la rana; y diseccioné la imagen de video a la mitad desde un plano de perfil.

Bajé las luces de mi imaginación, proyecté una luz ultravioleta y podía ver todo su organismo de modo armónico: funcionaba.

Incluso, sin querer, mi sinapsis estropeó un poco la imagen y puso a una palomilla revolotear dentro de los pulmones del anfibio, la cual luego la taché para que no me estorbara.

Vi cómo todo su aparato digestivo se movía, se movía al son de un trabajo de fábrica, como si se tratara de una lombriz que tiene que hacer «uno-dos-tres» y «tres-dos-uno» para llegar a su objetivo y que el mundo le aplauda por su buen trabajo.

Me dejé embobar específicamente de su aparato respiratorio. Fabuloso, de veras. Quién sabe si es como lo imaginé; no obstante, por mero divertimento seguí echándole vuelta a la creatividad y… De pronto escuché voces.

Y un croar constante.

Constante.

No sabía de dónde provenían, así que, aun cuando no fumo, prendí un cigarro que me encontré en el lavabo, de seguro de un huésped anterior que tuvo la prisa de irse de inmediato, así olvidando su cigarrillo, dejándolo huérfano; pero yo lo adopté y lo quemé felizmente.

Mientras, seguía el croar y esos susurros que poco a poco eran voces, claras voces.

No obstante, asumí que eran unos vecinos o unos turistas chinos que acababan de llegar de uno de esos tours express; ya sabes, costumbres chinas ancestrales de tómale una foto aquí, tómale una foto acá, y luego al camión porque se nos va.

¿O primero al camión y luego las fotos?

El croar, supuse, venía del baño.

Abrí un poco la puerta, dejando una delgada claraboya que me dejaba divisar lo de adentro: un inodoro con la tapa levantada, un espejo lleno de humedad y unas sandalias recién usadas que me dio de cortesía este hotel.

Encogí los hombres, me acabé el cigarrillo y me senté un rato en la mecedora para observar a los deambulantes playeros que se bañaban en el mar o la arena.
Para esto el croar cesó.

Sin embargo, cierro los ojos y vuelve.

Con el cantar de unos grillos,
abro los ojos;
me encuentro en un maizal,
las estrellas danzan en un cielo azul y tornasol;
la melodía de los anfibios
y los grillos
se convierte en una deleitante pesadilla.
Poso mis pies en la hierba,
algo pica,
y la melodía se torna a una eterna y grave zozobra.
Oh no, nada gustable ya.
Repentinamente mi diafragma se hincha,
siento que mis ojos se inflan
y quiero cantar un villancico para relajarme
pero
expulso un profundo, oscuro, voluminoso croar.

Despierto

Era de

Era de mediodía.

Creí estar sudado, pero, no nomás me encontraba empapado de la exhumación de líquidos de mi piel, sino, me había orinado y dos nenúfares rozaban mis pies.

Di un chasquido con mi lengua.

Me levanté.

Me dirigí hacia el baño.

Encontré el mismo cigarrillo que supuestamente me había fumado, aunque ahora en su estado posterior, y dejé ahí, consumado por la vida.

Después me acordé de ti, Scarlett, que imagino que has de estar ocupada filmando alguna peliculilla en California o Manhattan; te quise escribir y es lo que hago en estos momentos.

Por último, te digo que deseo que estés muy bien y que tengas mucho éxito en tu carrera artística.

Saludos


* En honor a una plática que tuve con una querida y linda amiga, Grecia Paulina Peña Moreno. No recuerdo bien por qué le escribí esto, ni sé en qué condición yo estaba para hacerlo, pero, se me antojó compartilo.

Y ahí está.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s