Victu discordiae | Cuento

La libidinosa serpiente se ha entrometido entre nuestras vidas; ahora Dios, injusto dios, nos ha desterrado, nos ha congregado en un sol que muerde con sus rayos, en un terreno polvoriento, en un mundo con el letrero clavado con huesos humanos “Aquí yacen los restos de la humanidad”. ¡Oh! Cómo hubiera querido seguir la dieta paleolítica que tanto me recomendó la hiena, pero yo, por mis prejuicios, desconfié de ella entre sus palabras y risotadas.

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