Rey anacoreta | Cuento (Absurdo)

El rey se levantó de su trono.

Hizo a un lado su cetro; se quitó su elegante túnica; se desprendió su riquísimas joyas. Se bajó la ropa interior. El rey quedó completamente desnudo.

—¡Miren! ¿Soy su rey? ¿Sigo siendo su rey todavía en carnes blandas? ¿Acaso alguien así puede ser su rey? Véanse a un espejo, en un charco de agua; ¿son ustedes merecedores de lo que ufanos dicen que son? ¡Díganme! ¿Soy su rey? ¿Puede un rey sin ropas exquisitas pueda gobernar su reino, o, hasta el mundo entero? El humano conquista con sangre y espada… Y si es que tomo una espada, ¿seré un rey desnudo con espada? ¿Seguiré siendo su rey? ¡Véanme bien! ¿Soy su rey? Con esta espada que tomo, que mi mano blande, así he sido verdugo de desertores y delincuentes, haciendo justicia para vosotros; ¿pero sigo siendo su rey? Claro que no. Claramente sus caras lo expresan, lo gritan, con temor, la respuesta incómoda… ¿Le tienen temor a rey desnudo? No, no deberían.

Él bajó, estoico, escalón, por escalón, mientras su testículos se balanceaban y su pene brincaba.

Salió por el portón.

Al final del acto, el bufón tuvo una embolia y al consejero le dio un ataque de risa.

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