De Sócrates a Kant | Poema

Las rosas bajan en un elíptico
taladro que agujera el terreno
seco y sediento,
donde sangra maná;
todo se desborda entre
extraños líquidos y llantos.
Creyendo que algo bueno llegaría,
vimos como nuestro Ego
cayó.
cayó.

Cayó.

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