La retahíla, la depresión y el feo | Poema

Diez días duré en casa,
echado,
en la cama,
buscando a las nodrizas
del pasado,
[ese arduo,
flojo,
cacófono pasado]
y no hallé victoria,
no me encontré en la gloria.

Mis calzones
se embrutecieron;
mis calcetines,
pues,
se ennegrecieron;
y me quedé sin alma
buscando lo no verdadero,
inútil pensando en algo osado.

[después]

Me levanté,
creyendo escuchar un
“Levántate, Lázaro”
o un “Levántate, huevón”.
De aquí vi al alba,
y de aquí reconocí su música.

Reconocí su música.

Reconocí su música.

Vi el alba y me regocijé.

Porque reconocí su música.

Te pensé
[y de pronto]
sentí la almohada otra vez.

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