Asilo, nostalgia; amor. | Poema

Cuenta mis canas
con esa mirada;
¡pero no te emociones!
Hazlo sin ganas,
simula como traes desgana…

Lo suplico,
aunque sea maldito,
también cuenta mis lunares,
con tu silbido de mares,
y después el sueño te aplico.

Pero
¿Pero por qué?
¿Por qué al abrir mis párpados no te siento?
¿Qué es que mis sueños siempre tienen que acabar?

Eterno, deja que se sienta viejo y eterno.

Ahora la osteoporosis…
se adueña de mi dolor,
del dolor que nunca curé…
tal corazón, perdona,
pero este vejestorio no tiene cura.

¿Dónde quedaron esos tiempos?
¿Qué es que siempre tenemos que medir el tiempo?
¿Qué es que… moriré pensándolo?
¿Qué es que… mediré el tiempo de un corazón roto?

Pensé tener la cura,
sin ninguna duda,
pero con esta cruda…
la salvación no dura.

Mis arrugas dicen más dolores,
que mi memoria los amores.
La felicidad…
tu sonrisa ajada.

Mis pedos de hombre viejo
apestan,
perdidos,
austeros,
marchitos,
me recuerdan a que solo estoy…
e inhalaré solo.

Las cataratas,
que del Niágara son,
ahora sólo digo que a penas, y con penas, veo.
Pero tu imagen siempre en mi mente estará.

¿Qué es envejecer? ¿Saber?
¿O solamente estará ligado con el dolor?
[…]
Adolezco una sabiduría.

Mira… Mi mente cae…
Oh sí.. éxtasis…
¡Ahora si! ¡TE VEO!
¡¿IMAGEN O IMAGINACIÓN?!
¡TE SIENTO!
TE… TE…













¿Y mis pastillas?

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