En aquellos aciagos días | Poema

Espíritu torvo y necio,
déjame en paz ahora
que mis deseos se vuelven torpes
y mezquinos;
ya no me importa el más allá,
ni el más acá;
me da igual el alba
o el canto de las estrellas;
aquí me verás soterrado,
sin ganas del canto de alguna sirena
y sí con el ostracismo de un alma en pena.

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