Fantasmas | Cuento (Ciencia Ficción, Fantasía)

Ellos saben lo que son. Cuerpos etéreos, perdidos en un desenlace que no tuvo final, condenados a una tierra que no les pertenece, pero tienen que vivir en ella. Lo quieran o no. Han buscado la manera de reapropiarse con la materia de aquí, millones de años transcurridos, milenios con los humanos, sin embargo, la pugna sigue igual. Fantasmas, sólo fantasmas para los ojos temerosos de los mortales.

Alguna vez, con méritos de leyenda, se dice que uno de su clase pudo trascender sin perderse en el caos del Cosmos. Conquistó civilizaciones, planetas, hasta galaxias. De hecho, los espíritus más apócrifos que éste ser extraordinario es capaz de crear o transformar la materia, no nomas manipularla para asustar a los de carne…; sí, ese personaje, posible, pero remoto, se le considera un verdadero dios, divinidad potente, que dialoga con otros poderes del universo, sin necesidad de ir acá o allá entre planos desconocidos por muchos.

Pero, qué más queda cuando eres un simple fantasma. Llorar, gritar, espantar, deambular… eternidades sin fondo, ni propósito. A algunos les prometieron un paraíso, o por lo menos un inferno; no hubo nada, sólo flotar o mirar a un cielo extraño de mil formas, a veces con uno o dos soles, a veces cinco o siete lunas, nada más. Una eterna agonía para unos, una aburrida empero curiosa manera de existir para otros.

Hasta que un día, Canela, la chica que provino de una raza que se creía única en la Existencia, pero no sabía que sus vecinos más cercanos eran los tales humanos, una raza más confusa que la suya, tal trascendencia vendría en medio de su fantasmagórica rutina. Ella se dedicaba a infiltrarse en sistemas operativos de naves con cargamentos militares, y de vez en cuando las hacía explotar, como si se tratara de un ataque terrorista. Y en ese día, o año, o segundo, tiempo relativo para todos, una extraña energía cayó a su proximidad, y ésta atrajo a su espectro, seduciéndose entre dos tipos de materias, y, fructífero paroxismo, de dos quedó uno.

Canela ya no era, sino eso, lo que sigue.

 

*

 

Despierta Camila, sintiéndose diferente. Un aire atípico refresca su cuerpo, desde la coronilla, hasta más allá de sus pies. Sueño intenso, y raro. ¿Acaso fue un cuento? ¿O qué? Quiso saber más. Con el bostezo se reconforta y mejor prosigue con su oficio rutinario.

Sin ponerse sus zapatos, flotó hasta el ordenador, arregló unos errores del sistema hidráulico, para así seguir el curso de su viaje. Paredes de metal frío, una luz extraña que ilumina con tonos extraños. Algo había cambiado mientras dormía. Lo que no se daba cuenta, es que su espíritu se perdió en otra galaxia, llevaba días en coma, cuando la tripulación había sido atacada por demonios de otro reino.

Curiosa distracción.

Su alma, fusionada, tendrá otro aroma, contestará con otras lenguas, hasta que un día las estrellas la miren y le digan: cúrame, trascendida.

2 respuestas para “Fantasmas | Cuento (Ciencia Ficción, Fantasía)”

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