Cold Highground | Cuento (Fantástico, Terror)

Pies fríos.

La nieve, del suelo hacia el cielo, asciende hipnotizada, esperando una muerte segura, allá, en lo alto, antes de llegar al espacio sideral.

Dedos que no sienten.

A lo lejos, en un semblante de gigante desparramado entre luces y monumentos, la ciudad de Karnhöl toma su lugar en la frontera del mundo congelado, al de los vivos y su calor

El hálito de alguien que respiró para sobrevivir.

Ella toma aire, después de tiempo sin hacerlo. La nostalgia de haber sido parte de la especie dominante. Hijos, amantes, muerte; humos como torres, hecatombes de inocentes de otros tiempos…; recuerdos o recreaciones pasan por su antigua mente, este artefacto todavía sutil y frágil, apenas superior al de los de sangre caliente.

Sabe que tiene que volver a bajar. Los ojos, fríos, la guían.

Y baja de un brinco, sosteniéndose de vez en vez con sus garras, bajando kilómetros de altura, una muerte segura hasta para su constitución sobrenatural. <br><br>

Los pensamientos se reactivan.

Lo último que recuerda fue que tuvo que esconderse, algo o alguien amenazaba con su vida. Se había quedado sola, No siente que alguien del pasado la acompañe.

Está sola.

Toca el suelo inferior, ya más llano.

Escucha un bebé llorar; se desconcierta, sus manos tiemblan. Pero no hay un bebé, lo sabe. Algo quedó inconcluso, de lo cual no recordará. Al menos no pronto.

Y su nombre.

Tuvo uno, luego muchos. Cree recordar un que otro, sin embargo, sabe que esto puede ser un engaño de sus somnolientas neuronas. De pronto siente ganas de amar, sentirse amada. Oh, algo ahí marca un detalle importante. Sí, se quedó sola y sus últimos sentimientos son de la soledad. Tristeza. Melancolía.

¿Y esperanza?

Camina, camina a Karnhöl. Todavía existe, ahora en grande.

La esperanza que no sabe de dónde llegó, tal vez desde su último pestañeo antes de hibernar. Un resquicio de propósito, eso que sus ojos dicen “Ahí ve, ese es el lugar indicado”. Y va, cada vez más rápido, hasta con cierta furia.

Muestra sus colmillos al mundo que la tenía olvidada. En su tiempo fue importante para algunas personas ilustres, ahora, posiblemente, un despropósito de la memoria, un mito. Mito. Mito. -ito. -ito. -to. -o…

Pero ninguna criatura, aún un mito viviente, se escapa de su destino, ese camino etéreo, tornadizo, no obstante, necio, en sus múltiples caras, para que todos lo sigamos, de alguna u otra manera, hasta la gloria o perdición.

Las pisadas de ella no se marcan.


Fondo parcialmente de FlorentCourty y Cold Blood

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