Uno | Poema

Pecas,
pecas por todo el campo celeste,
expandiéndose como niños al jugar,
controlando cada punto de creación
sin consentimiento de un adulto.

Brillos incandescentes.

Nuevos seres,
nuevas civilizaciones,
se piensan únicos
temblando del frío astronómico
en su ostracismo pesimista,
cuando entes de otras intensidades,
al juego rompen y construyen sobre el Cosmos,
magnificando el existencialismo universal
con las intenciones más nihilistas del plano astral.

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