El olvido del olvido: anti-Memento por Diego A. Moreno – Masticadores México | Cuento

Un microcuento para el día de hoy.

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Don Reynaldo buscaba entre sus botas aquella nota que le dejó Matilda para recordar su pasado, lo básico para su existencia; ahí estaba y mejor se fue a dormir.

Pero, en un natural descuido, él perdió la memoria al despertar, como usualmente pasa, y al no reconocer las botas que tenía al lado de su cama, se puso otras que encontró más cómodas para sus pies, aquellas que habían sido de su difunto hermano, aquel que mató en la colina hace algún tiempo inmemorable.

Sin embargo, don Reynaldo no lo recuerda y, al parecer, nunca más lo recordará.

Blog de Diego Moreno: Kentucky Fried Lit.

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Zona de confort – Diego A. Moreno – Masticadores Eros | Cuento

Un relato erótico… ¡y de acción!

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Salgo del escondrijo con olor a sexo. Muchos días, muchos polvos. Ni el alcohol ni los cigarrillos atenuaron el aroma de semen y vagina. Este es el primer día que me aventuro al mundo que está afuera, esperando una señal para no volver a la caverna del sexo; pero veo suciedad, jeringas y un hombre posiblemente muerto en el pasillo. Tenía dos noches más rentadas, y quizás otra, si me quedaba en el cuarto y no pagaba la cuenta y me iba.

Oh, Roxana todavía está ahí dentro, dormida, o semi-despierta, pensando en el hombre que no folló ayer por la noche. Ana ya se había ido, tal vez a trabajar lo último que quedaba de su jornada.Pienso. Pienso. Tal vez exista después. Y…

Me divorcié para disfrutar todo lo que no se me permitió saborear, ¿no? Por eso vuelvo, abro la puerta: la fragancia vaginal, el semen desperdigado…

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El día que se creó a Dios (segunda deidificación) por Diego A. Moreno | Cuento

¡Segunda deidificación de El día que se creó a dios!!!

Gracias, camaradas masticadores, por darme su espacio para desfogar mis ideas y ansiedades.

Abracitos para todos.

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Diez días pasaron después del incidente de Malbania donde millones dejaron de respirar para tragar polvo y ser comidos por lombrices; aunque bastantes almas solamente se desintegraron en el aire.

La humanidad estaba desecha, ya ni los nihilistas tenían ganas de no creer, únicamente lo que querían hacer era nada, realmente nada.

Y también los existencialistas dejaron de existir.

Un filósofo y físico de la Universidad de Dale, maravilla intelectual del país de Libertaria, pensó en quitarse la pena de decidir algo grato, entonces optó en clavar dos sólidos tornillos en cada extremo de los libreros de su oficina, sacó un cobijón y con él armó una hamaca donde se acostó para, sí, hacer nada. Su asistente más querido, un joven treintañero, sin mucho sabor en su personalidad ni en su vida, que como oficio tenía el afán de molestar a su…

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En aquel, en que el mar (segunda divinación) por Diego A. Moreno | Cuento, Poema

Segunda edición,
linda segunda edición.

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En aquel,
en que el mar
y la tierra
se asomaron,
se encontraron,
y
se enamoraron;
el inicio de los inicios comenzó:
el hombre divino de los cielos
platicará con uno de sus súbditos alados
mientras sus ojos de avellana
inmolarán miles de recuerdos presentes;
su súbdito sonreirá cándidamente
y él mirará al suelo
con furia y rabia,
y una pizca de nostalgia,
hasta que unas diminutas campanas
entrelazadas con un velo blanco
tintineen…;

[…].

Y el cielo sube, y el cielo baja…;

[…].

Los ojos de Rodrigo,
apuntando hacia la novia,
buscan la mirada de la futura esposa
que, pomposa,
porta un par de pequeñas campanas…,

[…].

Pero el rojo amanecer se la llevó,
todas las idas e huidas quedaron estáticas,
tiempo y espacio se separaron,
aunque detenidos por una mano divina;
Rodrigo ve el vacío de la vida,
con sus ojos llora la triste…

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Existencia (1) | Cuento

La música etérea la despertó cuando las cápsulas se abrieron. Sus alargadas pestañas sacudieron lentamente el hidrógeno congelado. Labios blancos, luego carmesí. Un pequeño cuerpo, perteneciente a una niña, recobra su vida, mirando con fijeza a su alrededor, aun extrañada como si todavía fuera parte de un sueño. Las máquinas, un poco silentes, la saludan. …

Despertar | Cuento

Cuatro pares ojos miraban al cuerpo decadente. ¿Despertará? ¿O se mantendría tal occiso? La piel maltratada por rasguños y mordidas, todo esto parecía en un macabro show voyerista. Nadie dijo una palabra por varios minutos. A ese, antes hombre de quejas y malos presagios, ahora un montón de carnes putrefactas, no fue muy querido por …