Zona de confort – Diego A. Moreno – Masticadores Eros | Cuento

Un relato erótico… ¡y de acción!

MasticadoresEros

Salgo del escondrijo con olor a sexo. Muchos días, muchos polvos. Ni el alcohol ni los cigarrillos atenuaron el aroma de semen y vagina. Este es el primer día que me aventuro al mundo que está afuera, esperando una señal para no volver a la caverna del sexo; pero veo suciedad, jeringas y un hombre posiblemente muerto en el pasillo. Tenía dos noches más rentadas, y quizás otra, si me quedaba en el cuarto y no pagaba la cuenta y me iba.

Oh, Roxana todavía está ahí dentro, dormida, o semi-despierta, pensando en el hombre que no folló ayer por la noche. Ana ya se había ido, tal vez a trabajar lo último que quedaba de su jornada.Pienso. Pienso. Tal vez exista después. Y…

Me divorcié para disfrutar todo lo que no se me permitió saborear, ¿no? Por eso vuelvo, abro la puerta: la fragancia vaginal, el semen desperdigado…

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Despierta | Cuento – Masticadores Eros (Erótico, Terror)

MasticadoresEros

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Yo no sabía que tenía que doler. Era mucha sangre y él lamía su mano. Mis jugos y mi sangre parecían extasiarle. Yo no quise alterarlo, contarle que ya no quería seguir, pero sus ojos convincentes me dejaron pasmada, hecha una tabla en la cama. Entonces siguió, siguió asediando mi Troya, ahora en llamas, llena de víctimas; sangre.

Aguanté gritos, injurias, de todo, era una posesa de aquella violencia que lo embriagaba crecientemente. Creí que su ariete no paraba de ensancharse. Pero era yo, mis músculos ajados; pero era yo, mi mente aterrada. Y no quise hacerlo: pero grité; aullé como madre en parto, concibiendo fantasmas de martirios y un dios del infierno que les daba la bienvenida a su tenebrosa morada. La oscuridad, la luna, todo se revolvió en un remolino; el mareo, las náuseas, las ganas de morir…

De pronto, todo quedó…

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