Limbo

Tenebris Ficta

La niebla estaba muy espesa, no podía ver más allá del espacio inmediato a él; al frente, atrás, a los lados, todo era de un blanco lechoso. No entendía qué hacía ahí, recordaba haber estado leyendo en su sillón favorito y de pronto escuchar una melodía apenas perceptible; después sintió algo muy extraño, un desprendimiento: se elevó y mientras flotaba vio que aún se encontraba en el sillón aferrado al libro. Se observó casi sin reconocerse, nunca antes se había percibido de esa manera, como dos entidades completamente diferentes, desasociadas; una real y la otra un mero contenedor. Al elevarse se vio envuelto en un remolino, un caos de energía… Y se perdió para después encontrarse en… No lo sabía.

¿Cuánto llevaba en este «aquí»? ¿Minutos?, ¿horas?

No sabía qué hacer. La desesperación lo agobiaba, y también el temor de estar perdido en ningún lugar. Decidió caminar, quizá llegaría a…

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Tenebris Ficta

Algún lugar en la imaginación

Tenebris Ficta es un nuevo blog que he creado en colaboración con Diego Moreno (Kentuky Fried Lit y Chancla Azteca), bajo los seudónimos de Ogeid y Odragde, para publicar nuestras alucinaciones más oscuras y extravagantes. Los invito a que se unan a nosotros en este viaje literario sin sentido que a veces será morbosamente gracioso y a veces, espero, les cause miedo. Ojalá que disfruten leyendo las publicaciones tanto como nosotros disfrutamos escribiéndolas.

De ante mano, gracias por su apoyo.

Tenebris Ficta: https://tenebrisficta.wordpress.com/

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El despertar | Amistades Literarias (Edgardo Villarreal)

Algún lugar en la imaginación

El hombre emergió de la cueva, sus ojos estaban tan acostumbrados a la oscuridad que tuvo que agachar la mirada por varios minutos para mitigar el punzante brillo del sol. Volvió la vista al frente, todo lo que vio lo dejó sin aliento: frente a él y hasta el horizonte se extendía un enorme prado tan verde como una esmeralda; majestuosos y frondosos árboles salpicaban, aquí y allá, el mar de pasto; un lago con aguas tan transparentes en el que se podía observar cada detalle de su fondo; un río que corría cantarín desde la gran montaña desde donde se encontraba; cientos de animales que volaban, caminaban y nadaban en completa paz.

Antes de comenzar su descenso se dio cuenta de que a todo lo largo de la pared de la montaña más personas también emergían de las cavernas que habían sido sus moradas. Dio sus primeros pasos hacia…

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Dientes de leche cósmicos | Poema

Cosmos en forma de rorro, planetas rodeando su rechoncha forma, los seres que sobreviven ante caos pueril deciden alabarle como dios infinito, cuando ni a sí mismo se reconoce como individuo, y todavía mama de la leche que le da la galaxia.

¿Qué será del mañana?

MasticadoresRomantica&Eros Editora: Paula Castillo Monreal

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Masticadores Eros acaba de cumplir cuatro meses de su re-apertura a mi cargo; bajo la supervisión, desde luego, del maravilloso Juan Re Crivello y con la ayuda de mi amado ‘Umami’. He dicho maravilloso, porque Juan, lo es; un hombre con su visión, no puede ser otra cosa. Tengo la convicción de que debo decirle a las personas lo que representan para mi, y eso hago a diario, darles las gracias por abrazarme con su presencia.El que me conoce sabe que soy amiga de mis amigos y enemiga de mis enemigos, por decirlo de alguna manera. Mi corazón no sabe odiar, pero ha aprendido a distanciarse de lo que duele, aunque duela separarse de ello.

Asumí la responsabilidad de editar este blog habiendo aprendido con creces que la peor diligencia es la que no se hace; fue entonces cuando fui consciente de la…

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Kevin Ramírez – Tocando el cielo.

MasticadoresRomantica&Eros Editora: Paula Castillo Monreal

Fotografía tomada de Pinterest.

Las noches de invierno no son frías estando a tu lado,
todo a nuestro alrededor se hiela, pero nuestros cuerpos se calientan mutuamente.
La cama baila al ritmo de la vacilación de tus caderas.

Las paredes oyen el sonido de la excitación, del placer y del amor que nos recorre.
Eros observa desde su trono mientras tú y yo nos sumergimos en los movimientos bruscos de nuestros cuerpos,

chocando como el brillo de las estrellas en el firmamento.
¡No, no exagero, estoy tocando el cielo!

https://karc.home.blog/

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