MASTICANDO EL DESEO – EN PREVENTA

¡Ya está en preventa!!

Aquí les presento nuestro libro, nuestro hijo, un ser erotizado que habla muchos idiomas del amor. El que desee comprarlo, aquí está el enlace hasta abajito de esta publicación; ¡se los recomiendo a montones!

MasticadoresEros

Diseño de postal: soyvirginianavarro

Editado por Diversidad Literaria (Madrid), con una portada creación de nuestra colaboradora Paula Muñóz Martín y el prólogo escrito por Gloria Fortún (Todas mis palabras son azores salvajes – Dos Bigotes 2021), esta antología de relatos, epístolas y poemas eróticos, es la materialización de un sueño cuya cimiente es un proceso de construcción colectiva en torno al proyecto Masticadores de Letras.

Nuestro blog MasticadoresEros, ha convocado durante su primer año a más de veinticuatro escritores emergentes de los cuales, diesciciete han trabajado codo con codo en este recopilatorio de historias eróticas desde la diversidad. Aquí no concebimos lo erótico sin libertades. Aprendemos haciendo, visibilizando el trabajo de quienes empiezan a tejer su camino en la escritura.

Diseño de postal: soyvirginianavarro

México, Colombia, Uruguay, Ecuador, Venezuela, República Dominicana, Argentina, Filipinas, Camerún, Serbia y España, se unen en un todo resumido en 248 páginas cargadas de…

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La Reina Del Balcón. Parte II – Adrián Darío |

MasticadoresEros

Fotografía de https://doingthewalk.com/

Aparté mi rostro para ver la expresión del suyo; mordí mis labios y decididos nos encontramos en un frenético beso. El calor era evidente, mi libido rugía con ansias detrás de la línea que había marcado. Metí mis manos dentro de su vestido, sentía sus pezones firmes a través del corpiño que borraba la ya delgada línea del control; su lujuria fue evidente cuando con prisa me sacó la camiseta y con sus manos dibujó las siluetas de mis músculos definidos. Se tomó un instante para observarme con detenimiento y fue por más. Tomó mi cintura con firmeza y comenzó a excitarme. Su lengua jugueteaba con mis pezones, y el placer empezaba a apoderarse de mí. Se me escapó un gemido ruidoso que no entendía de censuras, no me acordaba de la última vez que jugaron con ellos. Qué día, me dije agradecido. Di rienda suelta a…

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