El despertar | Amistades Literarias (Edgardo Villarreal)

Algún lugar en la imaginación

El hombre emergió de la cueva, sus ojos estaban tan acostumbrados a la oscuridad que tuvo que agachar la mirada por varios minutos para mitigar el punzante brillo del sol. Volvió la vista al frente, todo lo que vio lo dejó sin aliento: frente a él y hasta el horizonte se extendía un enorme prado tan verde como una esmeralda; majestuosos y frondosos árboles salpicaban, aquí y allá, el mar de pasto; un lago con aguas tan transparentes en el que se podía observar cada detalle de su fondo; un río que corría cantarín desde la gran montaña desde donde se encontraba; cientos de animales que volaban, caminaban y nadaban en completa paz.

Antes de comenzar su descenso se dio cuenta de que a todo lo largo de la pared de la montaña más personas también emergían de las cavernas que habían sido sus moradas. Dio sus primeros pasos hacia…

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Caníbales | Amistades Literarias (Edgardo Villarreal)

Algún lugar en la imaginación

Mis oídos escuchan una lengua que no entiendo, 

soy un mudo que solo observa

a los caníbales devorándose entre ellos.

Cuando me miran tiemblo,

orino mis pantalones,

porque también quieren mi carne 

y hasta mis huesos.

Con sus amarillentos dientes 

sonríen sonrisas que prometen muerte

y con sus largos y retorcidos dedos 

me sujetan.

No me resisto, 

de nada me vale,

estoy a su merced.

Desgarran,

muerden,

mastican,

tragan.

Pedazo a pedazo arrancan mis músculos,

mis tendones,

mi cartílago.

Gimo de dolor,

estoy condenado

a ser el festín

de estos terribles caníbales.

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Reconstrucción | Amistades Literarias (Edgardo Villarreal)

Algún lugar en la imaginación

… y al séptimo día descansó.

Ramiro caminó hasta su morada, los brazos le colgaban sin fuerza a los costados, los pies le pesaban, elsudor cubría su desnudo y bien formado torso. Llegó al umbral y se detuvo, volteó a ver su creación, aquello en lo que había trabajado por seis días completos sin parar.

Contempló la delicadeza de sus curvas, el brillo de sus ojos, la tersura de la piel. Miró la cabeza; lo que más lo enorgullecía era el pequeño domo de plástico que cubría el cerebro que alguna vez perteneciera a su pequeño hijo, antes de que muriera destrozado a manos de los fanáticos del reality show del que había resultado ganador.

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Lo que no resultó ser | Amistades Literarias (Marggie Ramírez)

Flores de Alelí

He confundido demasiado con el amor,
como aquellos abrazos bajo un cielo gris a punto de caerse
como aquellos lirios rosas que me obsequiaste un Enero cualquiera
como esos besos de despedida en la estación del autobús
como esas notitas que escribías en la puerta de la nevera.

He confundido demasiado con el amor,
como aquellos días que vi despertarte cada mañana
como aquellas noches que te quedaste dormido viendo mi serie favorita
como esos veranos donde el sol iluminaba tus ojos
como esos inviernos donde la nieve golpeaba nuestro techo.

He confundido demasiado con el amor,
lo he llamado de una docena de nombres diferentes
lo he visto arropado en distintas sábanas color pastel.

He aprendido sus números
he olvidados sus voces
he querido su alma
y he dejado de quererlas también.

He confundido demasiado con el amor,
en especial aromas
en especial personas
Y sobre todo
dolores.

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Geometría | Amistades Literarias (Marggie Ramírez)

¿A dónde van los sueños que se aferran a nuestras almas?

Flores de Alelí

Sentada en un ángulo rectángulo de un paralepípedo me quedo pensando si todas las cárceles tienen nombre, creo que sí, como también hay cientos de prisiones que llevan nombres coloquiales o poseen algún título creativo para que suene bonito.

Desde que nacemos nos colocan esposas imposibles de detectar ante el ojo humano, pero están ahí, nos atan a paradigmas sin preguntarnos antes, nos encadenan a estándares que debes seguir hasta que tu cuerpo ya no sirva más y solo la tierra quiera llevárselo.

¿Pero qué con nuestra libertad?

¿A dónde van los sueños que se aferran a mi alma? ¿O acaso es que los sueños mueren y de paso el alma también?

No quiero seguir llorando escondida sobre la arista mientras imagino las llaves de estas esposas que me atan al olvido; lo único que quiero es romper el molde y caminar, caminar hasta encontrarme.

 El mundo es redondo, no…

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