En aquel, en que el mar (segunda divinación) por Diego A. Moreno | Cuento, Poema (Fantasía)

Segunda edición,
linda segunda edición.

MasticadoresMéxico

IMG_1056Imagen tomada de Pinterest

En aquel,
en que el mar
y la tierra
se asomaron,
se encontraron,
y
se enamoraron;
el inicio de los inicios comenzó:
el hombre divino de los cielos
platicará con uno de sus súbditos alados
mientras sus ojos de avellana
inmolarán miles de recuerdos presentes;
su súbdito sonreirá cándidamente
y él mirará al suelo
con furia y rabia,
y una pizca de nostalgia,
hasta que unas diminutas campanas
entrelazadas con un velo blanco
tintineen…;

[…].

Y el cielo sube, y el cielo baja…;

[…].

Los ojos de Rodrigo,
apuntando hacia la novia,
buscan la mirada de la futura esposa
que, pomposa,
porta un par de pequeñas campanas…,

[…].

Pero el rojo amanecer se la llevó,
todas las idas e huidas quedaron estáticas,
tiempo y espacio se separaron,
aunque detenidos por una mano divina;
Rodrigo ve el vacío de la vida,
con sus ojos llora la triste…

Ver la entrada original 119 palabras más

Redes de hastío | Poema

Reverberaciones, odas al auxilio, expongo trozos de ego al desnudo de mi trasiego; sonriendo, viajando, comiendo, ganando; soy lo que no soy, pero para eso cuento cuentos que no son...; tomo brillos prestados de historias desfasadas, aplausos intermitentes recibir, acumulando vacíos colmados de espejismos.

Shark (De)Mentality | Poema

Banalidad, banalidad, aquello de levantarse pensando en millonarias riquezas, cuando pobre asegurado, una pequeña de poderosos cofradía de santas ocurrencias carcajean.

Pray mai frend | Poema

Panes de penas paladeas; costras de mugre santa crocantes al morder, bebes; vacíos repletos de terrores escuchas; rezas el rosario de un dios perdido...; lleno el estómago de erradumbres eructas mitos y sus sermones...; te abandonas a los ritmos de la angustia dopada...; ¿y dónde están los necesitados? Allá, colgados; ¿y dónde está su clamor? …

Tragos | Poema

Destilados de colores insípidos embriagan cacofonías falaces dentro, esas hacían temblar las carnes, ahora flotan en un terreno agradable, promoviendo sutilezas y aromas cansados de una vida de máquinas amontonadas, con ruidos de sirenas y faros arbitrarios; aquello que llamamos rutina que es, mirando de reojo a los fantasmas, ficciones de nuestros antepasados para encubrir …