Caverna peligrosa | Cuento (Erótico, Masticadores Eros)

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Tomada de Pinterest.

Por: Diego A. Moreno Abril

Esta vez fue diferente, porque me lo pediste.
Y lo recuerdo muy bien.

Estabas esperando, abierta, sujetando las piernas hacia tu abdomen, invitándome con los ojos, con aquellos labios de luna, entreabiertos.

Ojos, ojos negros.
Yo sujetaba mi pene, frotándolo, esparciendo aquel líquido aceitoso, con sonidos de espasmos aéreos. Oh, me convocabas. Oh, mi erección invocabas. Dolía de lo cachondo que me tenías. Lo prohibido, lo profano; eso que era pecado para versos y salmos de ciertas escrituras sagradas. Sí, fue justo y necesario hacerlo.

Y lo hice.
Entré por el otro lado, más compacto, rugoso, indómito para las almas poco creativas…; pero el placer de lo proscrito, su bendito pecado… Poco a poco, asediando a la caverna peligrosa, gemías de dolor y placer, empecinados en un masoquismo excelso, riquísimo, aunque extraño para las sensaciones eróticas, sin embargo, más agudo, riesgoso…

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Nada & Todo | Masticadores, Poema (Masticadores Eros)

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Nada

¡Otra vez!

No me molestes con tu niñada,

así no se consigue nada;

que así viviendo engañada,

se prefiere perderse en la nada.

Aunque quizás,

en tu tramposo océano

nadas,

pero dentro de esa tormenta

conseguirás nada.

& Todo

¡Y de nuevo!

No me obligues a amarte que me acomodo;

mas ya me has dado tu sexo de rescoldo;

empero, ahora yo soy el engañado,

así que gritaré y lo daré todo.

Aunque quizás,

en este vasto cielo de placeres,

caigo hondo,

de abajo hacia arriba, en esta tormenta

que perderé todo.

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El punto de vista de un tímido amante | Masticadores, Poema (Masticadores Eros)

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Fotografía tomada de: Pinterest

Recuerdo…

tu pálida piel acongojada

a la espera de mis trotes

de hombre,

pero cuál cuerpo bello

tuve miedo de herir,

si domarlo…;

pensé en parar la hazaña,

empero,

te dejaría deseando roces,

cuando ambos anhelamos

de nuestros cuerpos el infinito goce.

Pues domásteme tú,

amazona del placer,

que no me apena,

ni empequeñece mi masculinidad.

Jadeaste con tu sonrisa

de cómplice…

confiaste en mí,

te tomé,

[¿o tú me atrajiste?]

y te di poco,

[¿o tú me enganchaste?]

luego más,

después todo,

[me lo suplicaste]

así tus ojos blancos selenes

en trance;

el vapor de versos nunca escritos;

nuestros anhelos amorosos en sudor

agridulce;

los te amo, los te odio;

el partido de fútbol que no vi;

canciones del ayer y ahora;

los te amo, los te odio que nomás no nacieron;

las ganas de ser más hombre;

el partido político que no ganó;

la…

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El sociópata dice: mírame, pero tócame | Masticadores, Poema (Masticadores Eros)

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El sociópata dice: mírame, pero tócame

Fotografía tomada de: Pinterest

Las bebidas chocan,

las promesas se invocan…

Escucho tu sonrisa,

recuerdo los tiempos

de nuestros dieciséis;

sueños y juramentos,

casamientos y demás lamentos,

nos entregamos tempranamente

en un amor candente

juvenil

e infantil,

ambos neófitos en el amor,

niños curiosos,

perdidos en el laberinto de los sentimientos…

Ahora años después,

la zozobra de separarnos

pasó,

y de pronto

somos conscientes de ambos:

Así,

Después de sortear las amistades,

la sagaz acción

de tus miradas,

han hecho de mí,

con mis astros fogosos

y carnal constelación taurina,

me asfixie de placer;

pero no,

no te escaparás de mí

[ni yo de ti]

en este anochecer;

oh, me lo vas a agradecer.

Blog del autor:https://kentuckyfriedlit.com/

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Amor, ansiedad y fantasmas del pasado | Masticadores, Poema (Masticadores Eros)

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Fotografía tomada de: Pinterest.

Sólo dos minutos,

para contarte;

sólo dos minutos,

para amarte;

sólo dos minutos,

una cena y un romance;

sólo dos minutos,

y me olvidaré que fui bruto;

sólo dos minutos,

y los vuelvo cien;

sólo dos minutos…

dos minutos…

minutos…

Sólo dos minutos,

de tu preciado tiempo,

para pedirte perdón

por cada uno de mis lutos

que exageré orgullo

y olvidé nuestra pasión.

Blog del escritor:https://kentuckyfriedlit.com/

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Verdes ojos | Masticadores, Poema (Masticadores Eros)

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Fotografía tomada de: Pinterest

¡Oh, musas que me raptan!

Hacen sentir que tus labios me atrapan,

y que tus labios me obligan a tus ojos,

así acariciando tus cabellos rojos.

¡Oh, musa que me inspira!

Y que con tus besos me suspiras,

donde tu bella voz me ilumina,

aquella melodiosa voz que me deja atónito.

¡Oh, nueve son las musas!

Como los nueve encantos que tú usas:

tus modales como tus males,

tus cantos con encantos,

tus palabras que labras,

el color de tus verdes ojos,

tus labios

que hipnotizan y mis bellos erizan,

el color de tu cabello bello,

tus piernas bien formadas y por mí amadas;

por último, senos que me dejan pleno.

¡Oh, mis bellas musas!

Me han hecho ver tal belleza;

tan bello cuerpo, tal corteza,

su ser: una armonía que nunca tropieza.

y que tus labios me obligan a tus ojos,

así acariciando tus cabellos…

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Despierta | Cuento, Masticadores (Erótico, Terror, Masticadores Eros)

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Yo no sabía que tenía que doler. Era mucha sangre y él lamía su mano. Mis jugos y mi sangre parecían extasiarle. Yo no quise alterarlo, contarle que ya no quería seguir, pero sus ojos convincentes me dejaron pasmada, hecha una tabla en la cama. Entonces siguió, siguió asediando mi Troya, ahora en llamas, llena de víctimas; sangre.

Aguanté gritos, injurias, de todo, era una posesa de aquella violencia que lo embriagaba crecientemente. Creí que su ariete no paraba de ensancharse. Pero era yo, mis músculos ajados; pero era yo, mi mente aterrada. Y no quise hacerlo: pero grité; aullé como madre en parto, concibiendo fantasmas de martirios y un dios del infierno que les daba la bienvenida a su tenebrosa morada. La oscuridad, la luna, todo se revolvió en un remolino; el mareo, las náuseas, las ganas de morir…

De pronto, todo quedó…

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