Recuerdos del amor perdido | Poema – Masticadores Eros

MasticadoresEros

Fotografía por Vergvoktre, tomada de: Pinterest

No hallo consuelo entre mis piernas…

solo recuerdo el pasado y el futuro,

bultos confusos que nunca podré descifrar,

hastiándome de hipótesis amorosas,

así al final solamente llorar.

Y pasa el tiempo.

El consuelo vuelve,

Luego de inmediato se pierde,

entonces vuelvo a las ansias

o a las lágrimas,

zigzagueando entre la nostalgia

y la saudade,

recordando paraísos que nunca fueron,

pero, ah, qué ricos infiernos me dieron.

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Nada & Todo | Poema – Masticadores Eros

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Photo by Aidan Howe on Pexels.com

Nada

¡Otra vez!

No me molestes con tu niñada,

así no se consigue nada;

que así viviendo engañada,

se prefiere perderse en la nada.

Aunque quizás,

en tu tramposo océano

nadas,

pero dentro de esa tormenta

conseguirás nada.

& Todo

¡Y de nuevo!

No me obligues a amarte que me acomodo;

mas ya me has dado tu sexo de rescoldo;

empero, ahora yo soy el engañado,

así que gritaré y lo daré todo.

Aunque quizás,

en este vasto cielo de placeres,

caigo hondo,

de abajo hacia arriba, en esta tormenta

que perderé todo.

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El punto de vista de un tímido amante | Poema – Masticadores Eros

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Fotografía tomada de: Pinterest

Recuerdo…

tu pálida piel acongojada

a la espera de mis trotes

de hombre,

pero cuál cuerpo bello

tuve miedo de herir,

si domarlo…;

pensé en parar la hazaña,

empero,

te dejaría deseando roces,

cuando ambos anhelamos

de nuestros cuerpos el infinito goce.

Pues domásteme tú,

amazona del placer,

que no me apena,

ni empequeñece mi masculinidad.

Jadeaste con tu sonrisa

de cómplice…

confiaste en mí,

te tomé,

[¿o tú me atrajiste?]

y te di poco,

[¿o tú me enganchaste?]

luego más,

después todo,

[me lo suplicaste]

así tus ojos blancos selenes

en trance;

el vapor de versos nunca escritos;

nuestros anhelos amorosos en sudor

agridulce;

los te amo, los te odio;

el partido de fútbol que no vi;

canciones del ayer y ahora;

los te amo, los te odio que nomás no nacieron;

las ganas de ser más hombre;

el partido político que no ganó;

la…

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El sociópata dice: mírame, pero tócame | Poema – Masticadores Eros

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El sociópata dice: mírame, pero tócame

Fotografía tomada de: Pinterest

Las bebidas chocan,

las promesas se invocan…

Escucho tu sonrisa,

recuerdo los tiempos

de nuestros dieciséis;

sueños y juramentos,

casamientos y demás lamentos,

nos entregamos tempranamente

en un amor candente

juvenil

e infantil,

ambos neófitos en el amor,

niños curiosos,

perdidos en el laberinto de los sentimientos…

Ahora años después,

la zozobra de separarnos

pasó,

y de pronto

somos conscientes de ambos:

Así,

Después de sortear las amistades,

la sagaz acción

de tus miradas,

han hecho de mí,

con mis astros fogosos

y carnal constelación taurina,

me asfixie de placer;

pero no,

no te escaparás de mí

[ni yo de ti]

en este anochecer;

oh, me lo vas a agradecer.

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Amor, ansiedad y fantasmas del pasado | Poema – Masticadores Eros

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Fotografía tomada de: Pinterest.

Sólo dos minutos,

para contarte;

sólo dos minutos,

para amarte;

sólo dos minutos,

una cena y un romance;

sólo dos minutos,

y me olvidaré que fui bruto;

sólo dos minutos,

y los vuelvo cien;

sólo dos minutos…

dos minutos…

minutos…

Sólo dos minutos,

de tu preciado tiempo,

para pedirte perdón

por cada uno de mis lutos

que exageré orgullo

y olvidé nuestra pasión.

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Verdes ojos | Poema – Masticadores Eros

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Fotografía tomada de: Pinterest

¡Oh, musas que me raptan!

Hacen sentir que tus labios me atrapan,

y que tus labios me obligan a tus ojos,

así acariciando tus cabellos rojos.

¡Oh, musa que me inspira!

Y que con tus besos me suspiras,

donde tu bella voz me ilumina,

aquella melodiosa voz que me deja atónito.

¡Oh, nueve son las musas!

Como los nueve encantos que tú usas:

tus modales como tus males,

tus cantos con encantos,

tus palabras que labras,

el color de tus verdes ojos,

tus labios

que hipnotizan y mis bellos erizan,

el color de tu cabello bello,

tus piernas bien formadas y por mí amadas;

por último, senos que me dejan pleno.

¡Oh, mis bellas musas!

Me han hecho ver tal belleza;

tan bello cuerpo, tal corteza,

su ser: una armonía que nunca tropieza.

y que tus labios me obligan a tus ojos,

así acariciando tus cabellos…

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