Cacarámba (primera terrorificación) por Diego A. Moreno | Cuento (Fantasía, Terror, Masticadores México)

MasticadoresMéxico Editor: Edgardo Villarreal

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Cacarámba, con ojos desorbitados, estaba en el pórtico hablando consigo misma.

—Cuándo llegarás mi amor, vida, del todo consuelo mío, mío…

Cacarámba siguió sin respuesta, así, meses, años; pero de tanto hablar sola, desde su psique se creó una voz divina, sabia, que todo lo sabía, todo lo sientía. Era, de hecho, la citación de las últimas palabras de su amado, antes de partir para nunca jamás verlo de nuevo.

«Sigue mi consejo, y no mires al ufano Océano, si no, morirás de soledad en él, ya que, el temible abismo de Neptuno, es tan profundo, triste e infinito, que te comerá viva; pero antes de morir, suspirarás la más terrible tristeza…».

Así, Cacarámba recordó por un tiempo esas palabras de su dios interior.

(…).

La vida pasó como un rayo entre la sequía: experimentando el mundo llano y estéril, pasaron por su cuerpo hombres…

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En aquel, en que el mar (segunda divinación) por Diego A. Moreno | Cuento, Masticadores, Poema (Fantasía, Masticadores México)

Segunda edición,
linda segunda edición.

MasticadoresMéxico Editor: Edgardo Villarreal

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En aquel,
en que el mar
y la tierra
se asomaron,
se encontraron,
y
se enamoraron;
el inicio de los inicios comenzó:
el hombre divino de los cielos
platicará con uno de sus súbditos alados
mientras sus ojos de avellana
inmolarán miles de recuerdos presentes;
su súbdito sonreirá cándidamente
y él mirará al suelo
con furia y rabia,
y una pizca de nostalgia,
hasta que unas diminutas campanas
entrelazadas con un velo blanco
tintineen…;

[…].

Y el cielo sube, y el cielo baja…;

[…].

Los ojos de Rodrigo,
apuntando hacia la novia,
buscan la mirada de la futura esposa
que, pomposa,
porta un par de pequeñas campanas…,

[…].

Pero el rojo amanecer se la llevó,
todas las idas e huidas quedaron estáticas,
tiempo y espacio se separaron,
aunque detenidos por una mano divina;
Rodrigo ve el vacío de la vida,
con sus ojos llora la triste…

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Despertar | Cuento

Cuatro pares ojos miraban al cuerpo decadente. ¿Despertará? ¿O se mantendría tal occiso? La piel maltratada por rasguños y mordidas, todo esto parecía en un macabro show voyerista. Nadie dijo una palabra por varios minutos. A ese, antes hombre de quejas y malos presagios, ahora un montón de carnes putrefactas, no fue muy querido por …