Acantilados de papel por Diego A. Moreno | Cuento (Absurdo, Surrealismo, Masticadores México)

Acantilados de papel, para los que nos hace falta teoría y algo de práctica.

Este cuentito originalmente se titulaba “Alquimia VS Química”, del cual surgió con otro sentido, o mejor dicho, de un «sinsentido», que ahora en la reescritura le medí los ganchos y lo dejé colgando desde un hilo que pende entre la cordura y locura epistemológica de la cual carezco (mucho).

Mi ontología son una infinitud de pedazos de nada; y lo disfruto mucho.

Saludines ☺️

MasticadoresMéxico Editor: Edgardo Villarreal

visuals-Pd2hIHv95FY-unsplashImagen tomada de Unsplash

 

 

Me han contado, y no fue un tal Borges, que la mística que reside en el cosmos, cae en una alternancia cíclica, la cual siempre de una edad nefasta viene otra de oro.

Una serie sin fin cabalística.

¿O una lucha de clases de las múltiples realidades?

¿Ah? ¿Acaso el Universo leyó a Marx o a su queridísimo compañero Engels?

Entonces, astros y proletariado interestelar, ¡levántense y tomemos todas las periferias siderales!

Bueno. La verdad es que no es para tanto. Digo, el poder debería de residir en el mismísimo pueblo, ¿no? En el poderoso vox populi; pero, ni modo, esta historia no necesariamente toma este rumbo. Ni astral, ni económico. No. Porque este relato, en parte, trata de las hazañas científicas de un químico biólogo, ucraniano por nacimiento, ruso por convicción, que encontró la manera de sustraer el líquido ontológico de una…

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Cacarámba (primera terrorificación) por Diego A. Moreno | Cuento (Fantasía, Terror, Masticadores México)

MasticadoresMéxico Editor: Edgardo Villarreal

IMG_1918Imagen tomada de Pinterest

 

 

Cacarámba, con ojos desorbitados, estaba en el pórtico hablando consigo misma.

—Cuándo llegarás mi amor, vida, del todo consuelo mío, mío…

Cacarámba siguió sin respuesta, así, meses, años; pero de tanto hablar sola, desde su psique se creó una voz divina, sabia, que todo lo sabía, todo lo sientía. Era, de hecho, la citación de las últimas palabras de su amado, antes de partir para nunca jamás verlo de nuevo.

«Sigue mi consejo, y no mires al ufano Océano, si no, morirás de soledad en él, ya que, el temible abismo de Neptuno, es tan profundo, triste e infinito, que te comerá viva; pero antes de morir, suspirarás la más terrible tristeza…».

Así, Cacarámba recordó por un tiempo esas palabras de su dios interior.

(…).

La vida pasó como un rayo entre la sequía: experimentando el mundo llano y estéril, pasaron por su cuerpo hombres…

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