El forjador de la espada (republicación) | Amistades Literarias (Edgardo Villarreal)

Buenas letras fantásticas de mi querido amigo Edgardo Villarreal. Visiten a su blog; ¡se maravillarán!

Algún lugar en la imaginación

A pesar de que me encanta la fantasía (es lo que más leo), es poco lo que me he atrevido a escribir de este género. No sé por qué motivo me pase; quizá por miedo de no “dar el ancho” o porque simplemente al sentarme a escribir fluyen más otras cosas, pero lo he hecho en un par de ocaciones y este cuento es muestra de ello. El forjador de la espada está asentado en un mundo (fantástico) que he venido construyendo desde ya hace varios años y del que espero escribir más historias pronto.

Se encontraba en la ladera de la montaña, en la entrada de una cueva, la cueva que había descubierto hace apenas unos meses atrás y en la que había construido una forja.

Había ido en busca de ese lugar justo después de haber tenido un revelador sueño en el que le había sido mostrado que…

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En aquel, en que el mar (segunda divinación) por Diego A. Moreno | Cuento, Masticadores, Poema (Fantasía, Masticadores México)

Segunda edición,
linda segunda edición.

MasticadoresMéxico

IMG_1056Imagen tomada de Pinterest

En aquel,
en que el mar
y la tierra
se asomaron,
se encontraron,
y
se enamoraron;
el inicio de los inicios comenzó:
el hombre divino de los cielos
platicará con uno de sus súbditos alados
mientras sus ojos de avellana
inmolarán miles de recuerdos presentes;
su súbdito sonreirá cándidamente
y él mirará al suelo
con furia y rabia,
y una pizca de nostalgia,
hasta que unas diminutas campanas
entrelazadas con un velo blanco
tintineen…;

[…].

Y el cielo sube, y el cielo baja…;

[…].

Los ojos de Rodrigo,
apuntando hacia la novia,
buscan la mirada de la futura esposa
que, pomposa,
porta un par de pequeñas campanas…,

[…].

Pero el rojo amanecer se la llevó,
todas las idas e huidas quedaron estáticas,
tiempo y espacio se separaron,
aunque detenidos por una mano divina;
Rodrigo ve el vacío de la vida,
con sus ojos llora la triste…

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Existencia (1) | Cuento

La música etérea la despertó cuando las cápsulas se abrieron. Sus alargadas pestañas sacudieron lentamente el hidrógeno congelado. Labios blancos, luego carmesí. Un pequeño cuerpo, perteneciente a una niña, recobra su vida, mirando con fijeza a su alrededor, aun extrañada como si todavía fuera parte de un sueño. Las máquinas, un poco silentes, la saludan. …